Subsidios por leyes

El Presidente reapareció hoy en el Council of the Américas, tras días sin mostrarse en público. El discurso, como es natural en ese ámbito empresarial, empezó siendo económico -curiosamente, criticó a empresarios- y destacando sus logros, aunque luego derivó luego en temas más políticos y culturales que no llegaron a permear en la agenda mediática. Si bien se dejó trascender que él personalmente había lo elaborado en soledad y que se había esmerado, no está claro qué buscó conseguir. Porque si lo que quiso fue reinvindicar la economía, que fue lo inicial y aparentemente lo nuclear, no dejó de ser un planteo subjetivo y con cifras que difícilmente convenzan a quienes no reciben los beneficios de tales logros. Su reaparición coincidió con el final de una serie de reuniones del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Economía, Luis Caputo, con gobernadores para retomar la actividad parlamentaria. Estuvieron con los gobernadores y funcionarios del Norte Grande, y los funcionari...

El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva.

De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos.

Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte.

Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión en uno electoral.

Sus actuales socios para este año, los gobernadores, ya hablan de limitar su acompañamiento a las reformas hasta mitad de año, cuando se comenzarán a lanzar los proyectos presidenciales (con más de un año de anticipación).

A Milei le hubiera convenido ganar todo este año y demorar al máximo la campaña de 2027, ya que las transformaciones económicas realizadas aún no arrojan beneficios concretos en la calle. 

Por otra parte, la repentina calma que logró en la macroeconomía -tal vez excesiva, a los ojos del movimiento económico- agita los espíritus e impien el disfrute. 

Sería natural que el electorado se canse.

Para colmo, en un año mundialista el Presidente eligió entre sus enemigos al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia, pero al mismo tiempo nombró a una persona muy ligada a él en el Ministerio de Justicia.

Ese movimiento implicó la casi segura de su principal asesor estratégico, Santiago Caputo, de quien el Presidente dice que también es "su hermano" en una poco creíble equivalencia con Karina Milei.

En los tiempos que corren, parece difícil que Milei pueda prescindir del estratega de una campaña como fue la de Milei sin sufrir sus consecuencias. De hecho, algunos analistas aseguran que en eso radica su pérdida de "timing".  

Tras su paso en falso en el Congreso, el gobierno vio opacado el Argentina's Day en New York por un incidente que involucró al jefe de Gabinete Manuel Adorni, y puso en contradicción al discurso de la austeridad con el abuso de privilegios "de casta" para usar la dialéctiva electoral del 2023. Al punto, que en el Gobierno se llegó a debatir internamente su continuidad.

Adorni era, además, un candidato probable para disputar la Ciudad de Buenos Aires en 2027 o la Vicepresidencia desde entonces. 

Los tiempos parecen acelerarse innecesariamente.+)

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