El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Presa

¿Es bueno o malo que Cristina Fernández de Kirchner vaya presa?
En principio, como presumimos culpabilidad, entendemos que es bueno, que es justo. Pero, sin embargo, causó mucha polémica la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Analicemos el asunto con detalle:
+ Se trata de una causa judicial que se ocupa de delitos realizados entre 2007 y 2016 y cuya trama de corrupción se remonta al 2003. Una justicia tan lenta, ¿es justa?
+ Mientras se sustanciaba la causa, se le permitió a la acusada conducir los destinos de una fuerza mayoritaria y ocupó escaños parlamentarios y hasta la Vicepresidencia de la Nación.
+ Se trata de una sentencia por parte de un tribunal que se presume -en la opinión pública, no hay que investigar nada- como adverso a la rea.
+ La sentencia tiene un indudablemente efecto político, ya que se produce pocos días después de que la ex Presidente confirmara su anunciada candidatura a legisladora provincial. Algo parecido sucedió hace poco en Europa: se condenó por cuatro años a Marine Le Pen, poco después de que compitiera en un balotaje por la Presidencia de Francia.
+ Produce, además, una profundización de la grieta social y un apasionamiento que no favorece a la pobre ginmasia republicana actual.
+ Al Gobierno le impide concluir el año con un triunfo electoral legítimo. 
+ A la oposición le dificulta estructurar una sucesión a la ahora martirizada víctima de una justicia cuestionable por las razones anteriormente explicadas.
+ A Cristina le brinda una sobrevida latente, de la misma manera que el golpe de 1976 impidió que el peronismo perdiera en 1977 y cerrara un capítulo de la historia.
¿Quién se favoreció, entonces? Además, obviamente, de los que esperaban justicia de una u otra forma, los que viven del sistema político actual, y que necesitan un enemigo identificable para estructurar su identidad.
Argentina tenía la oportunidad de dejar atrás una antinomia que no le permitía lograr una previsibilidad a futuro y que pasaba por un  triunfo electoral, o por una condena en tiempo y forma claro.+)

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