La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Sobre llovido


Después de un año exitoso en el que pudo ostentar resultados económicos y políticos -tantos como necesitaba para sustentar su programa de reformas-, el Gobierno entró al año electoral patinando.

Desde el discurso de Davos y su posterior marcha masiva de protesta, el Gobierno no para de recibir golpes; a veces autoinfringidos, como el caso $Libra o la insistencia de candidaturas resistidas para ocupar la máxima magistratura judicial de la Nación. Cuando no fueron fatas de obra, fueron de omisión, como el desaprovechamiento de la apertura del año parlamentario; toda el país esperaba el señalamiento de un norte por parte del Presidente, y fue evidente que lo tenía: el acuerdo con el FMI, pero a partir de esos días se empezaba a postergar.

En el medio se fue mezclando la interna de la derecha. Cuando Mauricio Macri terminó de entender los planes que el mileísmo tenía para con el Pro, se apoyó en las debilidades señaladas para presentarse como una alternativa razonable de un oficialismo que se radicalizaba.

... y sobre llovido vinieron los anuncios del Día de la Liberación Norteamericana, la independencia económica pregonada en la argentina hace casi un siglo por Juan Perón sonaba ahora en los micrófonos de la Casa Blanca republicana. A la incertidumbre que presentaba el cierre de las negociaciones con el Fondo Monetario, particularmente en el capítulo cambiario, se sumó el terremoto económico internacional.

Una a favor: el Gobierno entra en la crisis internacional con salud económica y cuentas bastante saneadas. Una en contra: en este contexto, nadie sabe a ciencia cierta si lo que pueda aprobar el FMI servirá o no para la salida del cepo cambiario en la Argentina, pieza clave para una rápida recuperación económica.

Es claro que Trump hizo esos anuncios para arreglar rebajas arancelarias masivas con Occidente, por lo menos. Pero aún es difícil suponer cómo terminaran esas negociaciones también masivas. Sólo Dios sabe qué puede pasar cuando se abre la caja de Pandona.+)

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