Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

Europa, en guerra


 Nadie -menos aún los lectores de Hechos Destacados- debería sorprenderse por el cambio de escenario internacional que llegó con la asunción de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos.

Salgámonos de las consideraciones morales y de los modales -que estuvieron muy presentes en la entrevista en el Salón Oval- y sumerjámonos en las consideraciones estratégicas de lo que sucedió en la reunión de Volodomir Zelenski con Trump y su cada vez más presente vicepresidente, J. D. Vance, en la Casa Blanca.

Las premisas fueron claras: 

  • con la cuestión de las vestimentas -le enrostraron que fue de fajina- los norteamericanos intentaron dejar a Zelenski como un actor dramático de una situación en la que no es víctima sino beneficiario; 
  • que la guerra existe porque los Estados Unidos la financió, y que ya no lo hará;
  • los Estados Unidos continuarán con el proceso de retiro de los principales focos de conflicto internacional para resguardarse en el Continente, y
  • que no le importa que Vladimir Putin se beneficie de ello.
Será un problema de Europa si elige soportar a Ucrania o si negocia directamente con Putin. El presidente francés, Emmanuel Macron, ayer tuvo que ir más allá del 2,5% de gasto militar en el PIB de los países de la NATO que le exigía Trump en su primer presidencia para exigir un aumento del 3,5 si hay que mandar tropas y armar al Continente; Rusia gasta el diez por ciento de su PIB.

La cumbre de Londres mostró falta de liderazgos nacionales, rumbos divergentes y drásticas renovaciones políticas en las principales naciones europeas. 

La guerra les toca la puerta y habrá que ver si Europa está dispuesta a sacrificar su estatus de vida -nunca estuvo mejor desde la posguerra y eso es lo que le enrostran los norteamericanos que soportan con inflación el alto gasto militar- o sus valores.

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