La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Europa, en guerra


 Nadie -menos aún los lectores de Hechos Destacados- debería sorprenderse por el cambio de escenario internacional que llegó con la asunción de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos.

Salgámonos de las consideraciones morales y de los modales -que estuvieron muy presentes en la entrevista en el Salón Oval- y sumerjámonos en las consideraciones estratégicas de lo que sucedió en la reunión de Volodomir Zelenski con Trump y su cada vez más presente vicepresidente, J. D. Vance, en la Casa Blanca.

Las premisas fueron claras: 

  • con la cuestión de las vestimentas -le enrostraron que fue de fajina- los norteamericanos intentaron dejar a Zelenski como un actor dramático de una situación en la que no es víctima sino beneficiario; 
  • que la guerra existe porque los Estados Unidos la financió, y que ya no lo hará;
  • los Estados Unidos continuarán con el proceso de retiro de los principales focos de conflicto internacional para resguardarse en el Continente, y
  • que no le importa que Vladimir Putin se beneficie de ello.
Será un problema de Europa si elige soportar a Ucrania o si negocia directamente con Putin. El presidente francés, Emmanuel Macron, ayer tuvo que ir más allá del 2,5% de gasto militar en el PIB de los países de la NATO que le exigía Trump en su primer presidencia para exigir un aumento del 3,5 si hay que mandar tropas y armar al Continente; Rusia gasta el diez por ciento de su PIB.

La cumbre de Londres mostró falta de liderazgos nacionales, rumbos divergentes y drásticas renovaciones políticas en las principales naciones europeas. 

La guerra les toca la puerta y habrá que ver si Europa está dispuesta a sacrificar su estatus de vida -nunca estuvo mejor desde la posguerra y eso es lo que le enrostran los norteamericanos que soportan con inflación el alto gasto militar- o sus valores.

Comentarios