El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Patrón de estancias



Patrón de Estancias es el título que la historiadora Andrea Reguera puso a una extraña biografía de la fortuna de Ramón Santamarina, uno de los personajes más poderosos y paradigmáticos de la Argentina que llegó a ser poderosa.

La autora explica que el título se debe a que podría considerarse a Santamarina como una especie de regla o medida de ese perfil empresarial de fines del siglo XIX.

Santamarina vivió su niñez en una familia acomodada en Galicia hasta que un suceso -aparentemente de alcobas- desplazó a su padre de su posición y, consecuentemente, a la ruina. Presenció el suicidio de su padre, que le encomendó antes retornar a su familia a una buena posición, y a los pocos meses también murió su madre. Nada dice el libro de lo que le pasó a su hermana aunque probablemente haya terminado, cómo él, en un internado.

Ramón, con la complicidad de un cura, logró evadirse y abordar de polizón en un barco que zarpaba hacia América. Desde que llegó, empezó a trabajar en el puerto: cruzaba bueyes a nado. Luego empezó a probar suerte con unas carreta. Un viaje al flamante fuerte de Tandil le permitió probar suerte con el comercio. 

Hay que tener en cuenta que ese pequeñísimo poblado serrano -y las estancias de sus alrededores- era una tierra de frontera asediada por los indios. La enfiteusis fue un riesgoso negocio en el que algunos hicieron fortuna y que, al mismo tiempo, permitió que la estepa se convierta en pradera. 

Para hacerlo tuvieron que procurarse el agua, sembrar árboles, trajeron la hacienda que colaboró en el proceso de reconversión del perfil productivo, alambraron, sembraron, etc, etc.

A su fallecimiento, Santamarina era uno de los hombres más ricos de la Argentina y tal vez del mundo-. De hecho, su obituario fue publicado en algunos diarios importantes del mundo. Estos sujetos son determinantes en un proceso económico.

La Argentina, que permitió semejante movilidad social, invitó a la inmigración a trabajar y a forjarse un futuro. Hasta los 70. Necesitamos un nuevo proyecto nacional, inclusivo y desafiante, que permita la aparición de nuevos personajes como éste para que la Argentina vuelva a ser lo que fue.+)

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