La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales. En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento. Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan: Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel , que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nuclea...
Contrastes rioplatenses
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La asunción del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou presentó un fuerte contraste con respecto a sus vecinos argentinos; particularmente en las delegaciones extranjeras.
Su discurso no fue tan distinto que el de Alberto Fernández. Ambos vistieron formalmente y reconocieron sus antecedentes republicanos. El argentino cita reiteradamente a Raúl Alfonsín, incluso más aún que a Néstor Kirchner. Pero sus gestos para con los opositores es quejoso y limitado.
El discurso de Lacalle hijo fue más generoso es pluralismo; no echó culpas a nadie ni refirió a ninguna herencia recibida. Es que Uruguay tiene mejores pergaminos para mostrar en materia de alternancia partidaria y cumplimiento de los mandatos.
Pero Lacalle habló de unidad y se cuidó de lastimar a sus contrarios, como prenda de compromiso para hacerlo efectivo.
La concepción de la política como servicio también es un diferenciador.
Si bien Uruguay es un país laico y el rol de la Iglesia es menor al que tiene en nuestro país, Lacalle lució una familia extendida en tres generaciones y homogénea.
"Cuidaremos cada peso del contribuyente", dijo apelando a la austeridad.
Habló de brindar seguridad a los uruguayos y dijo que apoyará a los uniformados; "vamos a cuidar a los que nos cuidan", explicó. "No estamos dispuestos a ceder teritorio a la delincuencia, al narcotráfico, y vamos a perseguir al abijeato que causa daños en el interior del país".
Lamentó el proceso de anomia en algunos lugares del país y les atribuyó la pérdida de la paz ciudadana. Abordó también la cuestión educacional, la social y la ambiental. Finalmente, se comprometió a defender los derechos de todos.
"Si al fin del período los uruguayos son más libres, habremos hecho bien las cosas", concluyó. "Llegó la hora de hacernos cargo; llegó la hora de hacerme cargo, ¡viva la patria!"
Contrastes
Pero el mayor contraste se reflejó en las misiones que asisitieron a ambas ceremonias.
En Montevideo estuvieron el rey Felipe de España; el presidente brasileño, Jair Bolsonaro; el paraguayo, Mario Abdo Beníte; el chileno, Sebastián Piñera, y el colombiano, Iván Duque.
A Buenos Aires llegaron solamente Abdo Benítez, Tabaré Vazquez y Luis Lacalle Pou; el resto fueron representantes bolivarianos, como Pepe Mujica y señora, Rubén Correa y Fernando Lugo, entre otros.+)
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