Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas. La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...
Contrastes rioplatenses
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La asunción del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou presentó un fuerte contraste con respecto a sus vecinos argentinos; particularmente en las delegaciones extranjeras.
Su discurso no fue tan distinto que el de Alberto Fernández. Ambos vistieron formalmente y reconocieron sus antecedentes republicanos. El argentino cita reiteradamente a Raúl Alfonsín, incluso más aún que a Néstor Kirchner. Pero sus gestos para con los opositores es quejoso y limitado.
El discurso de Lacalle hijo fue más generoso es pluralismo; no echó culpas a nadie ni refirió a ninguna herencia recibida. Es que Uruguay tiene mejores pergaminos para mostrar en materia de alternancia partidaria y cumplimiento de los mandatos.
Pero Lacalle habló de unidad y se cuidó de lastimar a sus contrarios, como prenda de compromiso para hacerlo efectivo.
La concepción de la política como servicio también es un diferenciador.
Si bien Uruguay es un país laico y el rol de la Iglesia es menor al que tiene en nuestro país, Lacalle lució una familia extendida en tres generaciones y homogénea.
"Cuidaremos cada peso del contribuyente", dijo apelando a la austeridad.
Habló de brindar seguridad a los uruguayos y dijo que apoyará a los uniformados; "vamos a cuidar a los que nos cuidan", explicó. "No estamos dispuestos a ceder teritorio a la delincuencia, al narcotráfico, y vamos a perseguir al abijeato que causa daños en el interior del país".
Lamentó el proceso de anomia en algunos lugares del país y les atribuyó la pérdida de la paz ciudadana. Abordó también la cuestión educacional, la social y la ambiental. Finalmente, se comprometió a defender los derechos de todos.
"Si al fin del período los uruguayos son más libres, habremos hecho bien las cosas", concluyó. "Llegó la hora de hacernos cargo; llegó la hora de hacerme cargo, ¡viva la patria!"
Contrastes
Pero el mayor contraste se reflejó en las misiones que asisitieron a ambas ceremonias.
En Montevideo estuvieron el rey Felipe de España; el presidente brasileño, Jair Bolsonaro; el paraguayo, Mario Abdo Beníte; el chileno, Sebastián Piñera, y el colombiano, Iván Duque.
A Buenos Aires llegaron solamente Abdo Benítez, Tabaré Vazquez y Luis Lacalle Pou; el resto fueron representantes bolivarianos, como Pepe Mujica y señora, Rubén Correa y Fernando Lugo, entre otros.+)
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