El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

RIPeronismo


En principio, todo apunta a que el resultado de la elección bonaerense será consecuencia de la consagración o derrota de la elección nacional.
En ese sentido, la jugada divisoria de Cristina Fernandez de Kirchner parece hecha a la medida de los deseos de Mauricio Macri, porque parte en tercios al peronismo. Pero, ¿qué es el peronismo?
¿Es un corpus ideológico? De alguna medida, las raíces fascistas del peronismo caracterizan al movimiento, pero no es algo exclusivo del partido justicialista ni de sus herederos naturales; de hecho, el cristinismo abreva en fuentes progresistas que nunca convergerían con un partido con tales principios. Tampoco se puede pensar que Florencio Randazzo o el ex ucedeísta Sergio Massa sean principalmente fascistas. Lo que tienen en común con el movimiento creado por el Duce es la primacía del pragmatismo en la persecución y ejercicio del poder. Pero, ¿eso solo es el patrimonio del justicialismo?
¿Será entonces un partido? Queda claro que no.
¿Un movimiento? Es un concepto tan laxo que sirve para definir cualquier cosa.
¿Un legado? ¿de quién, de Perón? Cristina no lo reivindica, como sí hace con Evita. Como los setentistas.
¿Porqué toda esta disquisición? Para concluir que hace rato que el peronismo no significa nada concreto; que es sinónimo de populismo, nomás, y que si algo quedaba del peronismo, terminará por desaparecer este 2017. Una crisis que empezó en 2013, con la presentación simultánea de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa y Néstor Kirchner, y que concluyó sin defensores reales este año.
Cristina logrará cumplió su sueño de ser ella quien terminó por destruir los últimos despojos de poder real que allí permanecían.+)

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