Milei: segunda fase

El presidente argentino Javier Milei obtuvo su primer logro político luego de haber sido ratificado en las urnas, en las elecciones de medio término, en octubre. La Argentina no tenía un presupuesto aprobado por ley desde Noviembre de 2022, cuando el presidente era aún Alberto Fernandez. Esta votación le permitió revalidar su capacidad de gestión, ya que logró lo que ningún gobierno no peronista pudo desde el retorno a la democracia de 1983: obtener una mayoría en el Senado; y en solo dos años logró también la primera minoría en Diputados. No se trata de votos propios, de los que suma muy poco en ambas cámaras, sino un conglomerado de bloques y minibloques que le permiten sentarse a negociar cómodamente con aquellos que le dan el quórum. No cabe duda de que Milei es un perro verde, una mosca blanca, porque es un referente de ideas que hasta hace muy poco eran minoritarias en la Argentina y que logró, con una dialéctica purista, una gestión altamente pragmática. No tiene ningún prurito ...

RIPeronismo


En principio, todo apunta a que el resultado de la elección bonaerense será consecuencia de la consagración o derrota de la elección nacional.
En ese sentido, la jugada divisoria de Cristina Fernandez de Kirchner parece hecha a la medida de los deseos de Mauricio Macri, porque parte en tercios al peronismo. Pero, ¿qué es el peronismo?
¿Es un corpus ideológico? De alguna medida, las raíces fascistas del peronismo caracterizan al movimiento, pero no es algo exclusivo del partido justicialista ni de sus herederos naturales; de hecho, el cristinismo abreva en fuentes progresistas que nunca convergerían con un partido con tales principios. Tampoco se puede pensar que Florencio Randazzo o el ex ucedeísta Sergio Massa sean principalmente fascistas. Lo que tienen en común con el movimiento creado por el Duce es la primacía del pragmatismo en la persecución y ejercicio del poder. Pero, ¿eso solo es el patrimonio del justicialismo?
¿Será entonces un partido? Queda claro que no.
¿Un movimiento? Es un concepto tan laxo que sirve para definir cualquier cosa.
¿Un legado? ¿de quién, de Perón? Cristina no lo reivindica, como sí hace con Evita. Como los setentistas.
¿Porqué toda esta disquisición? Para concluir que hace rato que el peronismo no significa nada concreto; que es sinónimo de populismo, nomás, y que si algo quedaba del peronismo, terminará por desaparecer este 2017. Una crisis que empezó en 2013, con la presentación simultánea de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa y Néstor Kirchner, y que concluyó sin defensores reales este año.
Cristina logrará cumplió su sueño de ser ella quien terminó por destruir los últimos despojos de poder real que allí permanecían.+)

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