La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

RIPeronismo


En principio, todo apunta a que el resultado de la elección bonaerense será consecuencia de la consagración o derrota de la elección nacional.
En ese sentido, la jugada divisoria de Cristina Fernandez de Kirchner parece hecha a la medida de los deseos de Mauricio Macri, porque parte en tercios al peronismo. Pero, ¿qué es el peronismo?
¿Es un corpus ideológico? De alguna medida, las raíces fascistas del peronismo caracterizan al movimiento, pero no es algo exclusivo del partido justicialista ni de sus herederos naturales; de hecho, el cristinismo abreva en fuentes progresistas que nunca convergerían con un partido con tales principios. Tampoco se puede pensar que Florencio Randazzo o el ex ucedeísta Sergio Massa sean principalmente fascistas. Lo que tienen en común con el movimiento creado por el Duce es la primacía del pragmatismo en la persecución y ejercicio del poder. Pero, ¿eso solo es el patrimonio del justicialismo?
¿Será entonces un partido? Queda claro que no.
¿Un movimiento? Es un concepto tan laxo que sirve para definir cualquier cosa.
¿Un legado? ¿de quién, de Perón? Cristina no lo reivindica, como sí hace con Evita. Como los setentistas.
¿Porqué toda esta disquisición? Para concluir que hace rato que el peronismo no significa nada concreto; que es sinónimo de populismo, nomás, y que si algo quedaba del peronismo, terminará por desaparecer este 2017. Una crisis que empezó en 2013, con la presentación simultánea de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa y Néstor Kirchner, y que concluyó sin defensores reales este año.
Cristina logrará cumplió su sueño de ser ella quien terminó por destruir los últimos despojos de poder real que allí permanecían.+)

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