El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Trifecta

El único obstáculo que parece interponerse entre Macri y el bastón de mando parece ser el debate, que difícilmente lleve la diferencia actual, de siete a diez puntos en favor de Mauricio Macri, hacia un virtual empate.

Más previsible: Gana Cambiemos. Se lleva la Triple Corona: Nación, Buenos Aires, Capital. Tiene un triple desafío: administrativo, económico y político. Administrativamente, se verán obligados a convocar a mucha gente nueva; eso forzará una mayor apertura y enriquecerá políticamente al nuevo Gobierno. El Pro crece ante la adversidad y produce nuevos liderazgos: probablemente Horacio R. Larreta y María Eugenia Vidal, en lo territorial; surgirán nuevos elementos en lo ministerial (Ernesto Sanz, Rogelio Frigerio), y se valorarán mucho los operadores políticos: tanto el Congreso como la Legislatura Bonarense serán campos de batalla parlamentaria y requerirán del arte negociador de propios, prestados (radicales y lilitos) y ajenos (massistas, peronistas disidentes y actualmente oficialistas). Serán muy importantes, por ejemplo, el rol de Emilio Monzo, Graciela Caamaño y Patricia Bullrich. Se esperan dificultades iniciales hasta tanto se aceite la maquinaria. Económicamente hablando, se aplicará un ajuste que permitirá ir desactivando la situación. Se renuevan muchas de las principales posiciones de poder: en la Justicia, en las FF. AA. y de seguridad, en la iglesia y en los sindicatos, que probablemente se radicalicen y desconozcan a los mandos convencionales. 


Menos probable: Gana el FPV. La debacle ya se produjo dentro del oficialismo. La derrota de Aníbal Fernández deja huérfano a La Campora y al kirchnerismo de paladar negro. El cristinismo debe ir al pie de Scioli para retener posiciones de poder. El los necesita para gobernar, por lo que los mantiene pero los domestica. Económicamente haría un mayor gradualismo, pero tiene espalda política y capacidad de acuerdos para subsistir a una crisis. El poder se consolida, particularmente el conservador que responde a los mandos naturales.

El peronismo tarda al menos dos años en organizarse sobre la base de un criterio territorial. Se destacan el gobernador Juan Manuel Urtubey, los senadores Miguel Pichetto y Omar Perotti, y los intendentes Martín Insaurralde, Mariano Cascallares y Jorge Ferraresi. Les llevará tiempo reacomodarse a Sergio Massa, Florencio Randazzo, Jorge Capitanich y Julián Domínguez. Depende de ellos hacerlo. La figura de Cristina Fernandez ocupará inicialmente un lugar, pero se podría ir diluyendo con el tiempo; depende de la gestión macrista.


Eventual: Empatan. La elección se judicializa. Asume Gerardo Zamora un interinato a partir del 10 de diciembre. Sería más probable que termine ganando el FPV. La crisis política se proyecta en el tiempo y se impone el desgobierno.

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