El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Trifecta

El único obstáculo que parece interponerse entre Macri y el bastón de mando parece ser el debate, que difícilmente lleve la diferencia actual, de siete a diez puntos en favor de Mauricio Macri, hacia un virtual empate.

Más previsible: Gana Cambiemos. Se lleva la Triple Corona: Nación, Buenos Aires, Capital. Tiene un triple desafío: administrativo, económico y político. Administrativamente, se verán obligados a convocar a mucha gente nueva; eso forzará una mayor apertura y enriquecerá políticamente al nuevo Gobierno. El Pro crece ante la adversidad y produce nuevos liderazgos: probablemente Horacio R. Larreta y María Eugenia Vidal, en lo territorial; surgirán nuevos elementos en lo ministerial (Ernesto Sanz, Rogelio Frigerio), y se valorarán mucho los operadores políticos: tanto el Congreso como la Legislatura Bonarense serán campos de batalla parlamentaria y requerirán del arte negociador de propios, prestados (radicales y lilitos) y ajenos (massistas, peronistas disidentes y actualmente oficialistas). Serán muy importantes, por ejemplo, el rol de Emilio Monzo, Graciela Caamaño y Patricia Bullrich. Se esperan dificultades iniciales hasta tanto se aceite la maquinaria. Económicamente hablando, se aplicará un ajuste que permitirá ir desactivando la situación. Se renuevan muchas de las principales posiciones de poder: en la Justicia, en las FF. AA. y de seguridad, en la iglesia y en los sindicatos, que probablemente se radicalicen y desconozcan a los mandos convencionales. 


Menos probable: Gana el FPV. La debacle ya se produjo dentro del oficialismo. La derrota de Aníbal Fernández deja huérfano a La Campora y al kirchnerismo de paladar negro. El cristinismo debe ir al pie de Scioli para retener posiciones de poder. El los necesita para gobernar, por lo que los mantiene pero los domestica. Económicamente haría un mayor gradualismo, pero tiene espalda política y capacidad de acuerdos para subsistir a una crisis. El poder se consolida, particularmente el conservador que responde a los mandos naturales.

El peronismo tarda al menos dos años en organizarse sobre la base de un criterio territorial. Se destacan el gobernador Juan Manuel Urtubey, los senadores Miguel Pichetto y Omar Perotti, y los intendentes Martín Insaurralde, Mariano Cascallares y Jorge Ferraresi. Les llevará tiempo reacomodarse a Sergio Massa, Florencio Randazzo, Jorge Capitanich y Julián Domínguez. Depende de ellos hacerlo. La figura de Cristina Fernandez ocupará inicialmente un lugar, pero se podría ir diluyendo con el tiempo; depende de la gestión macrista.


Eventual: Empatan. La elección se judicializa. Asume Gerardo Zamora un interinato a partir del 10 de diciembre. Sería más probable que termine ganando el FPV. La crisis política se proyecta en el tiempo y se impone el desgobierno.

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