Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

Ganadores y Perdedores

Tres interesantes notas. Dos de hoy de Perfil: la columna de Jorge Fontevecchia, en la Contratapa, titulada "¿Ganó Scioli?", y la de Roberto García, "Preguntas con Respuestas", en la que conjetura hipótesis parecidas. El jueves, en Ambito, Ignacio Zuleta escribió La política líquida y el mito de fin de ciclo", con análisis similares.

Para este blog, hay un gran ganador de este cierre de listas, valga la paradoja: el bipartidismo. No el sistema de partidos que, como dice Zuleta que cita a Steven Johnson en "liquid democracy", se deteriora cada día más; sino, más bien, a los dos polos de opinión: uno, social cristiano, y otro, liberal progresista; o peronismo y radicalismo.
En ste primer momento, los primeros tenderán a elegir entre un continuismo crítico, el que liderará Sergio Massa, o el de un perfil más directamente opositor, en donde Francisco de Narvaez parece tener la voz cantante. El peronismo federal se ha vuelto una opción provincial.
El sector de de Narvaez y Mauricio Macri, el PROperonismo, que tuvo su momento estelar en 2009, no ha sabido construir una alternativa interesante y serán los grandes perdedores de esta elección. De a poco, los segmentos críticos al kirchnerismo se irán inclinando a dirigentes que, como Massa, presentarán un perfil superador, y el llamado UniónPRO sufrirá la fatalidad de un síndrome político: "el que saca, no pone".
Massa triunfará en la provincia de Buenos Aires, pero no será el único ganador. El radicalismo o la centro izquierda terminará sumando más a nivel nacional. Hará una muy buena elección en los principales distritos electorales y en los pequeños, en donde tiene presencia federal; incluso, ganará distritos importantes, como Mendoza, tal vez Córdoba, la emblemática Santa Cruz y tal vez otros, que prevé disputar, como capital, Chaco, La Rioja, Corrientes.
Por su parte, el oficialismo quedará en segundo término en materia de votos nacionales. Daniel Scioli intentará encabezar esa parcialidad puramente oficialista, aunque en versión crítica ya que el oficialismo parecería terminar efectivamente en 2015. La mayor parte de los gobernadores deberán quedarse en este espacio; algunos, saltarán al massismo.
Es probable, también, que el radicalismo no sepa aprovechar la circunstancia. Puede elegir a su mejor candidato o intentar alguna patriada. Depende de como resuelva esa ecuación, tendrá mayores o menores chances.
Hay muchos interrogantes, sobre la manera en que Cristina Fernandez absorverá estas nuevas realidades, que inclinarán la balanza en favor de unos o de otros.+)

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