Milei: segunda fase

El presidente argentino Javier Milei obtuvo su primer logro político luego de haber sido ratificado en las urnas, en las elecciones de medio término, en octubre. La Argentina no tenía un presupuesto aprobado por ley desde Noviembre de 2022, cuando el presidente era aún Alberto Fernandez. Esta votación le permitió revalidar su capacidad de gestión, ya que logró lo que ningún gobierno no peronista pudo desde el retorno a la democracia de 1983: obtener una mayoría en el Senado; y en solo dos años logró también la primera minoría en Diputados. No se trata de votos propios, de los que suma muy poco en ambas cámaras, sino un conglomerado de bloques y minibloques que le permiten sentarse a negociar cómodamente con aquellos que le dan el quórum. No cabe duda de que Milei es un perro verde, una mosca blanca, porque es un referente de ideas que hasta hace muy poco eran minoritarias en la Argentina y que logró, con una dialéctica purista, una gestión altamente pragmática. No tiene ningún prurito ...

Ganadores y Perdedores

Tres interesantes notas. Dos de hoy de Perfil: la columna de Jorge Fontevecchia, en la Contratapa, titulada "¿Ganó Scioli?", y la de Roberto García, "Preguntas con Respuestas", en la que conjetura hipótesis parecidas. El jueves, en Ambito, Ignacio Zuleta escribió La política líquida y el mito de fin de ciclo", con análisis similares.

Para este blog, hay un gran ganador de este cierre de listas, valga la paradoja: el bipartidismo. No el sistema de partidos que, como dice Zuleta que cita a Steven Johnson en "liquid democracy", se deteriora cada día más; sino, más bien, a los dos polos de opinión: uno, social cristiano, y otro, liberal progresista; o peronismo y radicalismo.
En ste primer momento, los primeros tenderán a elegir entre un continuismo crítico, el que liderará Sergio Massa, o el de un perfil más directamente opositor, en donde Francisco de Narvaez parece tener la voz cantante. El peronismo federal se ha vuelto una opción provincial.
El sector de de Narvaez y Mauricio Macri, el PROperonismo, que tuvo su momento estelar en 2009, no ha sabido construir una alternativa interesante y serán los grandes perdedores de esta elección. De a poco, los segmentos críticos al kirchnerismo se irán inclinando a dirigentes que, como Massa, presentarán un perfil superador, y el llamado UniónPRO sufrirá la fatalidad de un síndrome político: "el que saca, no pone".
Massa triunfará en la provincia de Buenos Aires, pero no será el único ganador. El radicalismo o la centro izquierda terminará sumando más a nivel nacional. Hará una muy buena elección en los principales distritos electorales y en los pequeños, en donde tiene presencia federal; incluso, ganará distritos importantes, como Mendoza, tal vez Córdoba, la emblemática Santa Cruz y tal vez otros, que prevé disputar, como capital, Chaco, La Rioja, Corrientes.
Por su parte, el oficialismo quedará en segundo término en materia de votos nacionales. Daniel Scioli intentará encabezar esa parcialidad puramente oficialista, aunque en versión crítica ya que el oficialismo parecería terminar efectivamente en 2015. La mayor parte de los gobernadores deberán quedarse en este espacio; algunos, saltarán al massismo.
Es probable, también, que el radicalismo no sepa aprovechar la circunstancia. Puede elegir a su mejor candidato o intentar alguna patriada. Depende de como resuelva esa ecuación, tendrá mayores o menores chances.
Hay muchos interrogantes, sobre la manera en que Cristina Fernandez absorverá estas nuevas realidades, que inclinarán la balanza en favor de unos o de otros.+)

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