El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Ganadores y Perdedores

Tres interesantes notas. Dos de hoy de Perfil: la columna de Jorge Fontevecchia, en la Contratapa, titulada "¿Ganó Scioli?", y la de Roberto García, "Preguntas con Respuestas", en la que conjetura hipótesis parecidas. El jueves, en Ambito, Ignacio Zuleta escribió La política líquida y el mito de fin de ciclo", con análisis similares.

Para este blog, hay un gran ganador de este cierre de listas, valga la paradoja: el bipartidismo. No el sistema de partidos que, como dice Zuleta que cita a Steven Johnson en "liquid democracy", se deteriora cada día más; sino, más bien, a los dos polos de opinión: uno, social cristiano, y otro, liberal progresista; o peronismo y radicalismo.
En ste primer momento, los primeros tenderán a elegir entre un continuismo crítico, el que liderará Sergio Massa, o el de un perfil más directamente opositor, en donde Francisco de Narvaez parece tener la voz cantante. El peronismo federal se ha vuelto una opción provincial.
El sector de de Narvaez y Mauricio Macri, el PROperonismo, que tuvo su momento estelar en 2009, no ha sabido construir una alternativa interesante y serán los grandes perdedores de esta elección. De a poco, los segmentos críticos al kirchnerismo se irán inclinando a dirigentes que, como Massa, presentarán un perfil superador, y el llamado UniónPRO sufrirá la fatalidad de un síndrome político: "el que saca, no pone".
Massa triunfará en la provincia de Buenos Aires, pero no será el único ganador. El radicalismo o la centro izquierda terminará sumando más a nivel nacional. Hará una muy buena elección en los principales distritos electorales y en los pequeños, en donde tiene presencia federal; incluso, ganará distritos importantes, como Mendoza, tal vez Córdoba, la emblemática Santa Cruz y tal vez otros, que prevé disputar, como capital, Chaco, La Rioja, Corrientes.
Por su parte, el oficialismo quedará en segundo término en materia de votos nacionales. Daniel Scioli intentará encabezar esa parcialidad puramente oficialista, aunque en versión crítica ya que el oficialismo parecería terminar efectivamente en 2015. La mayor parte de los gobernadores deberán quedarse en este espacio; algunos, saltarán al massismo.
Es probable, también, que el radicalismo no sepa aprovechar la circunstancia. Puede elegir a su mejor candidato o intentar alguna patriada. Depende de como resuelva esa ecuación, tendrá mayores o menores chances.
Hay muchos interrogantes, sobre la manera en que Cristina Fernandez absorverá estas nuevas realidades, que inclinarán la balanza en favor de unos o de otros.+)

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