El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Nuevos escenarios

El año político termina con más interrogantes que los que se esperaba luego del aplastante triunfo electoral de octubre. Ciertamente, la crisis internacional es un contexto que nadie desconocía. Pero es una gracia que quien tenga que enfrentarla cuente con el 54 por ciento de las adhesiones, ya que aquella se manifiesta en forma violenta en Europa.
Muy propio del kirchnerismo, en lugar de evitar la tormenta, Cristina encaró a fondo contra tres grandes poderes:
+ Hugo Moyano y el sindicalismo peronista. Así como no dudó en retar a sus aliados en Aerolíneas, ahora enfrenta al poder establecido en la CGT. Moyano buscó el apoyo de propios y ajenos, porque hasta sumó a Luis Barrionuevo y a Pablo Michelli en su favor. Jugó abiertamente en combinación con el presidencialmente aborrecido Momo Venegas. Y provocó ostentosamente desde el palco de Huracán: "Evita hay una sola".
A favor del oficialismo, es fácil combatir mediáticamente con un enemigo tan fulero, tan poco querible para la sufrida gente afectada por los piquetes y una mala prestación de salud. En contra juega una batalla que puede resultar muy cara. En los conflictos todos pierden, aunque algunos más que otros. pero todos pierden algo.
+ Daniel Scioli y el noventismo. Tal vez preocupada porque, ante la avidez de los herederos peligra la vida de los padres, la Presidente puso un dique en la frontera de Buenos Aires: Provincia y Ciudad están gobernadas por los dos posibles sucesores presidenciales. Scioli y Mauricio Macri son su equilibrio perfecto. Si la sucesión es la derecha, ella queda en el centro izquierda. No queda mucho lugar para Hermes Binner o para quien quiera correr por la izquierda.
+ La policía provincial. En el enfrentamiento entre el Gobernador y su vice, Gabriel Mariotto, apareció este tercero en discordia. El autoacuartelamiento fue caracterizado por muchos entendidos como extraordinario. Dicen que desde hace cosa de veinte años que no se producía algo así. No olvidemos las acusaciones recibidas por los patas negras en 2001. Son un factor de poder importante en ese país inserto en medio de la Argentina que es la Provincia (de Buenos Aires).
Pero, en rigor, el escenario de fines de 2010 con la cuestión del Indoamericano y Constitución, entre otros pequeños episodios, podía juzgarse como peor a la presente y sin embargo no solamente no hizo mella sino que abonó al reciente resultado electoral.
Cristina comenzó un gobierno con una impronta mucho más personal que el anterior, y con un nuevo condimento partidario. Así como el gobierno de Néstor se pobló de dirigentes capitalinos y el primero de Cristina, de bonaerenses, éste nuevo Gobierno no cambió mucho excepto que se fueron tres boanerenses (Anibal Fernandez, Julián Domínguez y Amado Boudou) y asumieron tres jugadores de una misma terminal. Se podría decir que tanto Juan Manuel Abal Medina, Norberto Yahuar como el hombre fuerte en Economía, Guillermo Moreno, tienen un padrino en el entorno de Cristina, que es Roberto Porcaro, un hombre de mucha proximidad presidencial. Agregaría que las nuevas asunciones tiñieron las filas gubernamentales con la juventud de La Cámpora. También vale decir que ciertos accidentes pueden borrar con una sola maniobra del codo las muchas líneas escritas en tiza.+

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