El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Rumbo Definido



Se hablaba de la profundización del modelo y del terror a la Cámpora poco antes de las elecciones.
Lo cierto es que a poquito de ocurridos los comicios, el Gobierno Nacional tomó rápidas decisiones, firmes y poco populistas.
+ Tal vez lo más destacado inicialmente fue la eliminación de los subsidios, tras la fallida persecución de los cambistas. Para los que temían más populismo, hubo señales tranquilizadoras.
+ El encuentro con Barak Obama y el respetuoso reestablecimiento de esa relación bilateral tan importante para la política nacional.
+ Pero, sin lugar a dudas, hay un momento en que se produce un quiebre que es en la visita de la Presidente a la Unión Industrial Argentina en la que reconoció públicamente algunos problemas en la economía, tales como la inflación y la crisis internacional, y el desafío al poder de Hugo Moyano al desahuciar el proyecto de reparto de ganancias.
+ La coronación fue el discurso en el hangar. Luego de desestimar los pedidos de aumentos del Momo Venegas y las protestas de otros gremios, disidentes o no, Cristina Fernández encabezó un acto para legitimar la conducción y el proceso de ajuste que La Cámpora debe realizar en Aerolíneas a contrapelo de los intereses gremiales. Como con los controladores de vuelo, a quienes hizo retornar a la órbita de Defensa, el reconcimiento del gremio de Austral es una marcha atrás a la política que venía llevando a cabo el oficialismo. Ese discurso es de antología, por eso se inserta más arriba. Vale la pena escucharlo. Peronismo clásico. Más allá de los alineamientos de derecha y de izquierda, conducción política.
Habrá que ver si copia a Juan Perón en el tratamiento de la izquierda partidaria. Hay tres episodios interesantes para analizar:
+ La rebelión de un periodista de Página 12, que acusa a su diario de censurar sus críticas al gobernador hiper  de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. Si bien Página 12 es un diario oficialista no chupamendias, sorprende que se acuse a ese diario amigo de ser crítico cuando se registran pocas portadas adversas al Gobierno en los últimos tiempos.
+ Los movimientos del vicegobernador bonaerense electo, Gabriel Mariotto, y sus aliados que representan una alternativa para ofiial al proyecto de Daniel Scioli.
+ La preocupación manifiesta de Carta Abierta respecto de algunos candidatos a sucesores presidenciales. Es evidente que la lista de aspirantes del peronismo a la sucesión de Cristina (Scioli, Juan Manuel Urtubey, José Manuel de la Sota, Jorge Capitanich) no es para nada progresista y eso les preocupa.
Veremos si la Presidente se ajusta al manual peronista en esta materia, o si está dispuesta a perder lo que le queda de capital político (gran parte lo usó para tomar las medidas que mencionamos más arriba) o si va a mantenerse neutral respecto de la designación de herederos políticos.+

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