Posicionamientos para 2027

Fuera del peronismo -cuyas alternativas analizamos recientement- hay dirigentes oficialistas, paraoficialistas y de la oposición amigable o moderada al gobierno que empiezan a actuar de cara al 2027. Durante sus primeros años de gestión el gobierno libertario desechó a unos 230 funcionarios -uno cada cuatro días, según Pablo Salinas- y, por su parte, La Libertad Avanza despreció alianzas con partidos afines para las elecciones parlamentarias de medio término de hace medio año, quienes también empezaron a moverse para ver si ganan algún espacio en las elecciones venideras. Hay que tener en cuenta que hace tan sólo un año apenas se podía adivinar quiénes serían candidatos para las elecciones bonaerenses de septiembre y nacionales de octubre de 2025. Sin embargo, por estos días ya empiezan a circular nombres para proyectos electorales para dentro de un año y medio. Ante todo hay que aclarar que el gobierno trabaja con la premisa, reconocida por parte del Presidente, de una eventual reelec...

Al centro

Amanecer campero, en la ruta ocho
Tal vez Ricardo Alfonsín no sea Ricardito, ni mucho menos lo que nos han querido pintar los medios o concretamente aquellos que lo han tratado. De Daniel Scioli se dijeron cosas muy parecidas, y aún las sostienen los que lo tratan políticamente; pero a Scioli no le ha ido mal en términos electorales. Ese, y no otro, debe ser el foco de los próximos meses.
Alfonsín es un dirigente moderado, que contrasta claramente con el estilo gubernamental. No se diferencia mucho con los postulados oficiales que hoy son bendecidos por la opinión pública, sino del estilo confrontativo del kirchnerismo.
A diferencia de Scioli, se lo ve operando sus propias alianzas y relaciones.  Además, tiene ideas -anticuadas o no- y se apoya en ellas y en sus principios para realizar su acción política. Pero no se sofoca con ellas. Al contrario, como abanderado de la progresía se permite acordar con Francisco de Narvaez, elector clave del 23 de octubre, y de pulsear con el gobernador Hermes Binner. En esta disputa, aparece como un conciliador, un sujeto de consensos. Binner, desconocido por el gran público, quedó como atrapado por un ideologismo opuesto al clamor de unidad que se percibe en la gente que no se siente representada por el Gobierno.
Para aquellos que temen a la hiperinflación -karma que heredó de su padre, como Keiko Fujimori eln autoritarismo que le legó el suyo- manifestó su deseo de nombrar a Alfonso Prat Gay como ministro de Economìa. La Coalición Cívica puso el grito en el cielo, pero el aludido cayó prudentemente. ¿Un guiño para Lilita Carrio, con miras al ballotage?
Para las internas del 14 de agosto ya habrán pasado las elecciones de Capital, Santa fe y Córdoba, y Alfonsín no tendrá que pensar en Binner o Del Sel, Mauricio Macri o Pino Solanas, ni en Luis Juez u Oscar Aguad, y podrá dedicarse de lleno a las primarias abiertas y simultáneas y, a partir de allí, sumergirse en las nacionales.
Extrañamente, en un radical, parece deseoso de acceder al poder.+)

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