El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Fragilidad

La fragilidad es el término que mejor define las características de este momento político.
La ocupación irregular del Parque Indoamericano puede ser un caso bisagra, tanto para el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como para la pendularidad del pensamiento popular.
Néstor Kirchner continuó a Eduardo Duhalde, quien no pudo concluir la presidencia del malogrado Fernando de la Rua por los muertes de Kosteki y Santillán por la represión policial en la estación Avellaneda. Si algo quiso evitar el fallecido ex presidente fue tener que vivir un episodio de ese calibre. La orden de no reprimir fue una constante en la Presidencia Kirchner. Claro que eso sucedió hace unos ocho años. La gente tiene nuevas demandas. En Soldati ya han fallecido tres personas y el reclamo más generalizado parecería ser la presencia policial, en primer caso, y la represión, aunque en voz más baja.
Si la Policía Federal nunca hubiese asistido al Predio y si el apoderado de las Madres de Plaza de Mayo Sergio Shocklender no hubiese culpado a los narcotraficantes por la ocupación, uno podría especular más en torno de las culpas que se echan entre sí los gobiernos nacional y porteño. Pero las vacilaciones del primero y los riesgos que corre el segundo por el solo hecho de la ocupación nos eximen de hacer esa clase de especulaciones.
Daniel Scioli, el muleto, calla; no parece ser oportunismo sino más bien la posibilidad de que episodios de este calibre pudieran repetirse en su territorio. O que se estigmatice a este fenómeno que no es nuevo en el Conurbano bonaerense.
La gravedad del asunto obligó al oficialismo a suspender el acto que se había organizado para recordar el tercer aniversario del gobierno de Cristina, coincidente con el día de los Derechos Humanos.
Tanto la Presidente como Mauricio Macri juegan gran parte de su futuro en la resolución de este caso. La interpretación de lo que espera la población y el modo de representar esas expectativas serán claves para asegurarse un mejor 2011. Aunque la acción de la Justicia y de otros actores también serán críticos para alcanzar tal objetivo.+)

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