El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Con un ojo en las vacaciones

Pasada la tormenta, el cielo se aclara. Con la luz, las cosas se ven más claramente.

No pasó un mes que murió Néstor Kirchner y ya se pueden sacar algunas conclusiones:

+ Una gran parte de la oposición quedó desestructurada sin su principal pivote: un contrincante que le facilitaba el trabajo. Es un problema para el PRO más que para el radicalismo, ya que el PRO hurgaba votantes dentro del justicialismo. La renuncia de Carlos 'Lole' Reutemann a la conducción del peronismo disidente es muy elocuente: en el peronismo ahora hay menos disidencias. Los elogios de Daniel Scioli anuncian una convergencia.

+ El Gobierno quedó sin su principal mentor. La decisión de profundizar el rumbo en una circunstancia tan delicada era una operación para un cirujano muy experimentado en estas patologías. El escándalo en Diputados por la votación en torno del Presupuesto 2011 lo dejó de manifiesto.

+ Si bien hay dirigentes que empiezan a hablar de Cristina 2011, no parece estar en su ánimo. Terminar su mandato para irse a su casa sin buscar su propia reelección -como Lula, Bachelet y Ricardo Lagos- es algo que se escucha con esperanza entre el pinguinaje.

+ Voluntariamente o no, los propios voceros del Gobierno pusieron el interrogante en torno del ritmo inflacionario. No parece un tema promisorio dado que, como la inseguridad, son cuestiones tan sensibles para los argentinos como de difícil solución.

El oficialismo espera al verano como el boxeador a la campana salvadora.

Falta poco para el verano, mucho para las elecciones. Depende. Los tiempos son realidades que se experimentan en forma subjetiva.+

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