El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Cuenta Regresiva

Muchas cosas pasaron desde el último post de este blog hasta la fecha, pero nada es más importante que la pista que venimos siguiendo: la emancipación bonaerense.
No son hechos menores el triunfo de las listas opositoras a los K en la CTA y en las de los representantes de los abogados y de los jueces al Consejo de la Magistratura. Por otra parte, el fallo de la Corte Supremsa que protegió a los grandes conglomerados de medios de una desinversión apresurada fue una suerte de bomba neutrónica en el seno del poder oficial. Los desafortunados dichos de Hebe de Bonafini en contra de los jueces supremos y convocando a tomar el Palacio de los Tribunales, sin mayor condena kirchnerista, fueron la evidencia de que habían tocado fondo.
Finalmente, el convaleciente Néstor Kirchner pudo llevar a los gobernadores peronistas a Santa Cruz, en una suerte de desafío a la Justicia. Sin embargo, el discurso descafeinado y la promesa de abandonar el terreno electoral bonarense fueron elocuentes de la capitulación.
Hoy ya nadie calla el rumor que se venía escuchando de boca de los gobernadores y legisladores oficialistas: el peronismo desafiará a Kirchner en la interna si pretende la continuidad. Quien vea a Eduardo Duhalde detrás de esa operación se equivoca. Duhalde puede estar o dejar de estar en la interna. El mentor de esta movida que incluye a los caciques justicialistas provinciales y municipales más poderosos es Alberto Fernández, con el apoyo en Sergio Massa en la Provincia y  Juan Manuel Urtubey en el interior. La cabeza visible es Daniel Scioli, que logra lo que Carlos Reutemann: juntarle la cabeza a todos los peronistas y a sus allegados de Unión PRO.
Las encuestas son la evidencia. Falta mucho tiempo, pero para los Kirchner sólo queda esperar el deterioro político.+)

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