Posicionamientos para 2027

Fuera del peronismo -cuyas alternativas analizamos recientement- hay dirigentes oficialistas, paraoficialistas y de la oposición amigable o moderada al gobierno que empiezan a actuar de cara al 2027. Durante sus primeros años de gestión el gobierno libertario desechó a unos 230 funcionarios -uno cada cuatro días, según Pablo Salinas- y, por su parte, La Libertad Avanza despreció alianzas con partidos afines para las elecciones parlamentarias de medio término de hace medio año, quienes también empezaron a moverse para ver si ganan algún espacio en las elecciones venideras. Hay que tener en cuenta que hace tan sólo un año apenas se podía adivinar quiénes serían candidatos para las elecciones bonaerenses de septiembre y nacionales de octubre de 2025. Sin embargo, por estos días ya empiezan a circular nombres para proyectos electorales para dentro de un año y medio. Ante todo hay que aclarar que el gobierno trabaja con la premisa, reconocida por parte del Presidente, de una eventual reelec...

Si, querido

La edición dominical de Perfil publica hoy en la tapa una encuesta de Management & Fit que asegura que Néstor Kirchner no tiene chances de ganar en ballotage frente a ninguno de los precandidatos públicamente reconocidos como tales.
Debemos suponer que el ex Presidente conoce la información, porque sin ésta no podría entenderse el fuerte impulso que la ha conferido al proyecto de Matrimonio Gay.
A juzgar por su comportamiento, es imprescindible distinguir entre la Presidencia de Néstor y de Cristina Kirchner. Néstor, durante su gestión, enfrentó intereses pero no tuvo batallas emblemáticas como las que emprendió la Presidencia de su esposa contra Clarín, el Campo y, ahora, la Iglesia. Es evidente que la cuestión militar no significaba en ese momento histórico riesgo alguno para la estabilidad institucional.
También es cierto que estos grandes enfrentamientos recientes parieron un sujeto colectivo que nadie creía compacto o real hasta 2008: el kichnerismo. Se entendía por tal a la masa de dirigentes que, atraídos por cuestiones administrativas, acudían a Olivos a rendir pleitesía.
La administración Fernandez de Kirchner, en cambio, dio batallas que dieron mística y valores al proyecto político gubernamental.
En ese sentido, esa iniciativa parecería procurar enfurecer a ciertos segmentos de la población que podrían juzgarse como refactarios al pensamiento que habita los pasillos oficiales.
Hay una extraña contradicción, que suena parecida a la que produjo el peronismo que terminó quemando las Iglesias. Porque, si bien esta campaña permitirá adherir el núcleo duro K, también lo es el hecho de que gran parte del oficialismo proviene de la ortodoxia justicialista que abreba en la Doctrina Social de la Iglesia y en los estamentos populares bonaerenses y del interior y que de progresista tienen muy poco.
La Iglesia, a diferencia del Campo, está dividida en esta batalla. Hay un sector liderado por Jorge Bergoglio, que quisiera dejar cerrado este debate con una Unión Civil bendecida por la ley; otro, no quiere saber nada con normativizar a lo que considera una desviación del orden natural. Más aún, los curas carecen de un vocero carismático que les permita difundir su mensaje masivamente y, de esa forma, dar la batalla política que desearía el sector capitaneado por el arzobispo de La Plata,  Mons. Héctor Aguer.
En el medio están los legisladores, que deben dar explicaciones por apoyar un proyecto tan lejano a su ideario.
Una derrota legislativa podría costar muy caro al oficialismo. Dejaría inaugurada, de hecho, la etapa del Pato Rengo, si es que no comenzó ya con la hiperactividad de la oposición parlamentaria.
El peronismo tiene la última palabra. ¿Será "si, querido"? .+)

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