El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Pírrico Placard

Néstor finalmente sacó al peronismo del placard. Yo había oído que la doctrina justicialista no reconocía a gays ni homosexuales, sino a putos. Si, es brutal, es absolutamente cierto. Pero eso debería ser ilustrativo de lo lejos que el PJ estaba de sancionar el matromonio gay; aunque vale decir que tan lejos como estaba el PRO de promoverlo.
No es éste el lugar de las valoraciones sino del análisis político, desde la perspectiva de la gobernabilidad. En este sentido, lo único que se puede señalar es que el oficialismo obtuvo una resonante victoria pero que pagó un precio tal vez arriesgadamente alto.
El triunfo fue doblegar a la Iglesia, a la que curiosamente este gobierno nacional y popular tiene en la vereda de enfrente. No le ganó a Bergoglio, como se dice. El cardenal primado de la Argentina había perdido una votación episcopal en la que propiciaba impulsar la unión civil. La Iglesia votó oponerse al hecho de que se pudiera legalizar la unión entre homosexuales. De hecho, pierden mons. Aguerr y los suyos. ¿Pierden? Para el seno de la Iglesia fueron los que encabezaron los esfuerzos para impedir la sanción; y son gobierno con Benedicto XVI. Néstor, sí, tiró a la Iglesia a la derecha. Puede considerarlo un éxito, solamente porque es funcional a su estilo de confrontación permanente que ya no rinde electoralmente.
Pero es un riesgo. Kirchner logró hacer aprobar con el voto de los radicales, de Luis Juez, de los progresistas y de parte de su bloque. pero tuvo a varios compañeros votando en contra... en el Senado Nacional!
Kirchner pone a sus compañeros en una difícil situación. Vota como los progresistas... de la oposición; y se diferencia de los suyos. ¿Quién pierde? Las oposición no va a volver a votar por él, salvo que pase un cataclismo; los suyos, en cambio, son una incógnita.+)

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