Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

Cuestión Central

El episodio del intento oficialista por utilizar las reservas del Banco Central para gastos corrientes es paradigmático. Lo que más extrañó a los peronistas es el método, el medio. "A Martín Redrado lo llamás, lo asustás y se va solito", comentan alegremente, "pero ahora es más complicado".
Sin embargo, lo que está en juego es el poder. Quedó claro que las cuentas fiscales no cierran y que el Gobierno ha perdido su capacidad de acatamiento. Se mostró debilitado e impopular.
Las consecuencias de este nuevo conflicto son muy serias.
La salida del Procurador General, Osvaldo Gugliemino, por ejemplo, es una de tantas fugas de prestigio; sea por motu proprio o por despido, el kirchnerismo perdió con él a uno de los funcionarios respetados por su capacidad profesional que aún revistaban en sus filas. Llamó la atención que su reemplazante haya ratificado su amistad públicamente, lo que era por otra parte impensable en otros tiempos, por terror a la Bestia.
La cuestión de la compra de dos millones de dólares por parte de Néstor Kirchner resulta a la vez un problema judicial y una convocatoria a la fuga de capitales; ¿a quién le podrá decir Guillermo Moreno que no compre divisas ante semejante antecedente?
El apuro del operativo Desplazamiento del Golden Boyn es más llamativo aún. ¿Qué necesidad tenían de hacerlo de esta forma? ¿Es que hay urgencias? ¿Cuáles son? ¿No hay plata? ¿Temen a perder definitivamente el poder el primero de marzo?
Hay que mirar la cuestión con perspectiva. Habrá internas abiertas y obligatorias en agosto. Es imaginable que los K tienen muy presente esa fecha. Maniobran como un empantanado asustado: los inconvenientes imponen reacciones violentas que los hunden cada vez más profundo. Cada vez lucen más sucios y vulnereables.+)

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