El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Choque de gigantes

La semana pasada dos grandes choques hicieron temblar la tierra.
Primero fue la marcha que no llegó a ser. Contra el agrado de la CGT, Hugo Moyano se fotografió junto al piquetero Luis D'Elía para convocar a una marcha de apoyo al Gobierno Nacional, el próximo 20 de noviembre. La postal del tren fantasma, por un lado, y la posibilidad de medirse en número contra la CTA y las organizaciones piqueteras troskistas -o al menos no kirchneristas- hicieron recomendable el desistir ante semejante riesgo. Difícilmente los Kirchner pudieran haberse repuesto de una paliza en ese terreno. Una cosa es medirse, y aún perder, contra el campo, al que puede acusar de oligárquico, por equivicados que estén; otra, muy distinta, es estar en minoría con el pueblo, en la calle.
La otra pulseada fue la que juntó a las megaestrellas televisivas Mirtha Legrand, Susana Gimenez y Marcelo Tinelli, contra la inseguridad. Para colmo, nuevamente Luis D'Elía y ahora también la principal espada oficialista en el Senado, Miguel Pichetto, salieron a cruzar a los voceros del clamor popular. ¿Quién les habrá recomendado semejante burrada?
¿Estarán groguis los Kirchner? No se sabe de que haya nada preparado para diciembre; es decir, nada extraño o que se parezca al 2001. Sin embargo, fue el propio jefe de gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, en su primer visita al Congreso en tal cargo, quien afirmó sin que nadie le preguntara que no se irán, que nadie los sacará.+)

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