El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Tintinar

Los Kirchner parecerían haber puesto el pie hasta el fondo del acelerador.
El veto a la ley de Emergencia Agropecuaria, la denunciada operación contra Carlos Reutemann, el globo de ensayo acerca de un posible aumento en las retenciones a la soja, las agresiones denunciadas por ejecutivos del Grupo Clarín, el probable envío del proyecto de ley de Radiodifusión a la medida como para perjudicar a Clarín, la insistencia con un proyecto de Arrendamientos que podría enfrentar a las entidades rurales, entre muchas otras iniciativas odiosas, van calentando el ambiente social y corporativo.
Parecería que Kirchner, lejos de lamentarlo, no deja de buscar combustible para arrojarlo luego a la hoguera política.
Con un contexto económico muy deteriorado, uno podría pensar que el ex presidente tirará de la sábana para poder cubrir sus agujeros fiscales y, en caso de que alguno chille, podría acusarlo de atentar contra la gobernabilidad... y pedirle al Congreso que convoque a elecciones anticipadas para marzo de 2010.
Si hay que imaginar un escenario, veo una población irritada caceroleando o al Campo en pie de guerra, primero, y la inmediata convocatoria eleccionaria para despresurizar, antes del 10 de diciembre.+)

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