El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Tintinar

Los Kirchner parecerían haber puesto el pie hasta el fondo del acelerador.
El veto a la ley de Emergencia Agropecuaria, la denunciada operación contra Carlos Reutemann, el globo de ensayo acerca de un posible aumento en las retenciones a la soja, las agresiones denunciadas por ejecutivos del Grupo Clarín, el probable envío del proyecto de ley de Radiodifusión a la medida como para perjudicar a Clarín, la insistencia con un proyecto de Arrendamientos que podría enfrentar a las entidades rurales, entre muchas otras iniciativas odiosas, van calentando el ambiente social y corporativo.
Parecería que Kirchner, lejos de lamentarlo, no deja de buscar combustible para arrojarlo luego a la hoguera política.
Con un contexto económico muy deteriorado, uno podría pensar que el ex presidente tirará de la sábana para poder cubrir sus agujeros fiscales y, en caso de que alguno chille, podría acusarlo de atentar contra la gobernabilidad... y pedirle al Congreso que convoque a elecciones anticipadas para marzo de 2010.
Si hay que imaginar un escenario, veo una población irritada caceroleando o al Campo en pie de guerra, primero, y la inmediata convocatoria eleccionaria para despresurizar, antes del 10 de diciembre.+)

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