Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

Tintinar

Los Kirchner parecerían haber puesto el pie hasta el fondo del acelerador.
El veto a la ley de Emergencia Agropecuaria, la denunciada operación contra Carlos Reutemann, el globo de ensayo acerca de un posible aumento en las retenciones a la soja, las agresiones denunciadas por ejecutivos del Grupo Clarín, el probable envío del proyecto de ley de Radiodifusión a la medida como para perjudicar a Clarín, la insistencia con un proyecto de Arrendamientos que podría enfrentar a las entidades rurales, entre muchas otras iniciativas odiosas, van calentando el ambiente social y corporativo.
Parecería que Kirchner, lejos de lamentarlo, no deja de buscar combustible para arrojarlo luego a la hoguera política.
Con un contexto económico muy deteriorado, uno podría pensar que el ex presidente tirará de la sábana para poder cubrir sus agujeros fiscales y, en caso de que alguno chille, podría acusarlo de atentar contra la gobernabilidad... y pedirle al Congreso que convoque a elecciones anticipadas para marzo de 2010.
Si hay que imaginar un escenario, veo una población irritada caceroleando o al Campo en pie de guerra, primero, y la inmediata convocatoria eleccionaria para despresurizar, antes del 10 de diciembre.+)

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