Adorni declaró

El jefe de Gabinete de Ministros de la Nación presentó su tres meses demorada declaración de bienes y brindó una entrevista televisiva. No fue bien recibida por la opinión pública. Es lógico. En primer término, porque la demora en su presentación ya era elocuente; segundo, apeló a explicaciones poco sólidas y de difícil trazabilidad, y porque usó argumentos válidos en campaña y desde el llano, pero débiles desde el gobierno. Pero al presidente Javier Milei es le alcanza, porque lo que necesitaba era que se cierre esa incertidumbre. Los costos políticos ya los pagó. Sería poco razonable que, después de haberlo aguantado tanto, lo termine soltando. Excepto que le haya perdidio la confianza. Pero sabemos que en el modo de construcción política de Milei, la JGM no es una pieza que cedería a un tercero, y propios le quedan pocos. Lo hubiese cambiado de una cuando fue el espisodio de los aviones si fuera, como expresa públicamente, por la reelección; pero si va por un solo período, en la med...

Tintinar

Los Kirchner parecerían haber puesto el pie hasta el fondo del acelerador.
El veto a la ley de Emergencia Agropecuaria, la denunciada operación contra Carlos Reutemann, el globo de ensayo acerca de un posible aumento en las retenciones a la soja, las agresiones denunciadas por ejecutivos del Grupo Clarín, el probable envío del proyecto de ley de Radiodifusión a la medida como para perjudicar a Clarín, la insistencia con un proyecto de Arrendamientos que podría enfrentar a las entidades rurales, entre muchas otras iniciativas odiosas, van calentando el ambiente social y corporativo.
Parecería que Kirchner, lejos de lamentarlo, no deja de buscar combustible para arrojarlo luego a la hoguera política.
Con un contexto económico muy deteriorado, uno podría pensar que el ex presidente tirará de la sábana para poder cubrir sus agujeros fiscales y, en caso de que alguno chille, podría acusarlo de atentar contra la gobernabilidad... y pedirle al Congreso que convoque a elecciones anticipadas para marzo de 2010.
Si hay que imaginar un escenario, veo una población irritada caceroleando o al Campo en pie de guerra, primero, y la inmediata convocatoria eleccionaria para despresurizar, antes del 10 de diciembre.+)

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