El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

La noche del peronismo

No hay que confundirse: la oposición se impuso sobre el oficialismo, pero hasta diciembre no se reflejará institucionalmente.
Un memorioso recordaba por estos días que el jefe del bloque de los diputados radicales en 1989, César Jaroslavsky, tras el triunfo menemista en las urnas, retiraba una quincena de legisladores a la hora de votar para que el justicialismo pudiera gobernar con el apoyo legislativo del Congreso.
Los Kirchner, muy por el contrario, tensan la cuerda y provocan para ver si alguno se tienta, la corta y queda como culpable de los males que el Matrimonio Presidencial supo conseguir.
El mundillo político argentino sabía que esto podía pasar. Por eso quisieron confiar en el fallido dialogo político. No hay que criticar por eso a la oposición, ni a los Kirchner porque siempre hicieron esto y es por esto que la gente votó en contra del Gobierno. Puede ser que haya expresado su disgusto de distintas formas, pero el oficialismo sabe que la gente votó contra la crispación y de sus eyaculaciones políticas.
Quienes debieran estar haciendo algo para evitar la frustración colectiva y, tal vez, el cacerolazo fatal son los gobernadores, los legisladores y los dirigentes peronistas. Ellos juegan su carta para la superviviencia en 2011. Néstor está cavando varias fosas. Nadie sabe para quién es. Los pequeños dirigentes están aterrados, paralizados. Saben que una es para Clarín; las otras no tienen usuario asignado. Cuando termine de cavar la última, Kirchner pondrá una lápida que dirá: PJ: siga participando.+)

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