El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

La noche del peronismo

No hay que confundirse: la oposición se impuso sobre el oficialismo, pero hasta diciembre no se reflejará institucionalmente.
Un memorioso recordaba por estos días que el jefe del bloque de los diputados radicales en 1989, César Jaroslavsky, tras el triunfo menemista en las urnas, retiraba una quincena de legisladores a la hora de votar para que el justicialismo pudiera gobernar con el apoyo legislativo del Congreso.
Los Kirchner, muy por el contrario, tensan la cuerda y provocan para ver si alguno se tienta, la corta y queda como culpable de los males que el Matrimonio Presidencial supo conseguir.
El mundillo político argentino sabía que esto podía pasar. Por eso quisieron confiar en el fallido dialogo político. No hay que criticar por eso a la oposición, ni a los Kirchner porque siempre hicieron esto y es por esto que la gente votó en contra del Gobierno. Puede ser que haya expresado su disgusto de distintas formas, pero el oficialismo sabe que la gente votó contra la crispación y de sus eyaculaciones políticas.
Quienes debieran estar haciendo algo para evitar la frustración colectiva y, tal vez, el cacerolazo fatal son los gobernadores, los legisladores y los dirigentes peronistas. Ellos juegan su carta para la superviviencia en 2011. Néstor está cavando varias fosas. Nadie sabe para quién es. Los pequeños dirigentes están aterrados, paralizados. Saben que una es para Clarín; las otras no tienen usuario asignado. Cuando termine de cavar la última, Kirchner pondrá una lápida que dirá: PJ: siga participando.+)

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