Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

La noche del peronismo

No hay que confundirse: la oposición se impuso sobre el oficialismo, pero hasta diciembre no se reflejará institucionalmente.
Un memorioso recordaba por estos días que el jefe del bloque de los diputados radicales en 1989, César Jaroslavsky, tras el triunfo menemista en las urnas, retiraba una quincena de legisladores a la hora de votar para que el justicialismo pudiera gobernar con el apoyo legislativo del Congreso.
Los Kirchner, muy por el contrario, tensan la cuerda y provocan para ver si alguno se tienta, la corta y queda como culpable de los males que el Matrimonio Presidencial supo conseguir.
El mundillo político argentino sabía que esto podía pasar. Por eso quisieron confiar en el fallido dialogo político. No hay que criticar por eso a la oposición, ni a los Kirchner porque siempre hicieron esto y es por esto que la gente votó en contra del Gobierno. Puede ser que haya expresado su disgusto de distintas formas, pero el oficialismo sabe que la gente votó contra la crispación y de sus eyaculaciones políticas.
Quienes debieran estar haciendo algo para evitar la frustración colectiva y, tal vez, el cacerolazo fatal son los gobernadores, los legisladores y los dirigentes peronistas. Ellos juegan su carta para la superviviencia en 2011. Néstor está cavando varias fosas. Nadie sabe para quién es. Los pequeños dirigentes están aterrados, paralizados. Saben que una es para Clarín; las otras no tienen usuario asignado. Cuando termine de cavar la última, Kirchner pondrá una lápida que dirá: PJ: siga participando.+)

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