Milei: segunda fase

El presidente argentino Javier Milei obtuvo su primer logro político luego de haber sido ratificado en las urnas, en las elecciones de medio término, en octubre. La Argentina no tenía un presupuesto aprobado por ley desde Noviembre de 2022, cuando el presidente era aún Alberto Fernandez. Esta votación le permitió revalidar su capacidad de gestión, ya que logró lo que ningún gobierno no peronista pudo desde el retorno a la democracia de 1983: obtener una mayoría en el Senado; y en solo dos años logró también la primera minoría en Diputados. No se trata de votos propios, de los que suma muy poco en ambas cámaras, sino un conglomerado de bloques y minibloques que le permiten sentarse a negociar cómodamente con aquellos que le dan el quórum. No cabe duda de que Milei es un perro verde, una mosca blanca, porque es un referente de ideas que hasta hace muy poco eran minoritarias en la Argentina y que logró, con una dialéctica purista, una gestión altamente pragmática. No tiene ningún prurito ...

Instancias finales

Prácticamente toda la oposición ha declarado que el dialogo político convocado por la Presidente el 9 de julio último es inconducente.
El Gobierno Nacional está perdiendo la posibilidad de negociar el poder, desde una posición de cierta fortaleza, con quienes se establecerán en el Congreso desde diciembre; los ganadores de junio se manifestaron favorables a hacerlo.
El fracaso legislativo con el "tarifazo" lastimó seriamente al Poder Ejecutivo. El oficialismo tuvo la rápida reacción de imponerse en Diputados con las "facultades delegadas" sin ceder un ápice al Campo, que reclamaba aprovechar la oportunidad a fin de habilitar alguna concesión en materia de retenciones. Ese triunfo logró despejar la sensación de muerte política del kirchnerismo, pero probablemente estableció una fecha de vencimiento más temprana. El modelo que Elisa Carrio definió como "autoritario" no da para más.
No está claro si es que los Kirchner intentan mantener este formato como el único o si es que no conocen otros, y no están dispuestos a ensayar. La difícil situación de los bloques justicialistas en el Congreso permite pensar que, al mejor estilo de Carlos Menem, los Kirchner están dispuestos a hacer todo para evitar que los suceda un peronista.
Hay que ver los esfuerzos que hace el peronismo bonaerense por mostrarse en condiciones de disputarle el poder a la oposición. Los disidentes cantarían esa misma canción, como una forma de cotizarse ante las huestes personalistas de Unión PRO, pero el Matrimonio Presdiencial amenaza con contaminar todos los símbolos partidarios con una peste incurable.
La pelea con Clarín por los derechos de televisación del fútbol permiten hacer una doble lectura: quieren aparecer como los paladines de la izquierda y, en caso de que no puedan llevar a cabo sus planes más ambiciosos, ser víctimas de algún poderoso deleznable para el sector que pretenden representar.
Es presumible que, en caso de que sobrevivan a esta pelea con el Gran Diario Argentino, proviquen una crisis similar antes de diciembre.+)

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