Levanta vuelo el Pato

  Un cambio se registró la semana pasada en lo más alto del poder libertario argentino cuando la senadora Patricia Bullrich salió a pedir públicamente la declaración jurada del Jefe de Gabinete de Ministros, acusado de enriquecimiento ilítico.  Hasta ahora Javier Milei no le había tenido tanta consideración a un partidario suyo que lo contradijera públicamente. Por mucho menos de lo que dijo Patricia Bullrich, echó ministros, funcionarios o desplazó legisladores.  No conforme con éso, Bullrich insistió con su solicitud a los pocos días. Ante el silencio oficial, esta semana volvió a la carga al despegarse de una iniciativa claramente identificada con Karina, la hermana del Presidente, quien solicitó el retiro del pliego de una jueza propuesta para un tribunal federal que había comenzado a ser dictaminado debido al tardío descubrimiento de que se trataba de la cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon. Tras el episodio, Karina Milei negó diferencias con Bull...

Instancias finales

Prácticamente toda la oposición ha declarado que el dialogo político convocado por la Presidente el 9 de julio último es inconducente.
El Gobierno Nacional está perdiendo la posibilidad de negociar el poder, desde una posición de cierta fortaleza, con quienes se establecerán en el Congreso desde diciembre; los ganadores de junio se manifestaron favorables a hacerlo.
El fracaso legislativo con el "tarifazo" lastimó seriamente al Poder Ejecutivo. El oficialismo tuvo la rápida reacción de imponerse en Diputados con las "facultades delegadas" sin ceder un ápice al Campo, que reclamaba aprovechar la oportunidad a fin de habilitar alguna concesión en materia de retenciones. Ese triunfo logró despejar la sensación de muerte política del kirchnerismo, pero probablemente estableció una fecha de vencimiento más temprana. El modelo que Elisa Carrio definió como "autoritario" no da para más.
No está claro si es que los Kirchner intentan mantener este formato como el único o si es que no conocen otros, y no están dispuestos a ensayar. La difícil situación de los bloques justicialistas en el Congreso permite pensar que, al mejor estilo de Carlos Menem, los Kirchner están dispuestos a hacer todo para evitar que los suceda un peronista.
Hay que ver los esfuerzos que hace el peronismo bonaerense por mostrarse en condiciones de disputarle el poder a la oposición. Los disidentes cantarían esa misma canción, como una forma de cotizarse ante las huestes personalistas de Unión PRO, pero el Matrimonio Presdiencial amenaza con contaminar todos los símbolos partidarios con una peste incurable.
La pelea con Clarín por los derechos de televisación del fútbol permiten hacer una doble lectura: quieren aparecer como los paladines de la izquierda y, en caso de que no puedan llevar a cabo sus planes más ambiciosos, ser víctimas de algún poderoso deleznable para el sector que pretenden representar.
Es presumible que, en caso de que sobrevivan a esta pelea con el Gran Diario Argentino, proviquen una crisis similar antes de diciembre.+)

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