El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Instancias finales

Prácticamente toda la oposición ha declarado que el dialogo político convocado por la Presidente el 9 de julio último es inconducente.
El Gobierno Nacional está perdiendo la posibilidad de negociar el poder, desde una posición de cierta fortaleza, con quienes se establecerán en el Congreso desde diciembre; los ganadores de junio se manifestaron favorables a hacerlo.
El fracaso legislativo con el "tarifazo" lastimó seriamente al Poder Ejecutivo. El oficialismo tuvo la rápida reacción de imponerse en Diputados con las "facultades delegadas" sin ceder un ápice al Campo, que reclamaba aprovechar la oportunidad a fin de habilitar alguna concesión en materia de retenciones. Ese triunfo logró despejar la sensación de muerte política del kirchnerismo, pero probablemente estableció una fecha de vencimiento más temprana. El modelo que Elisa Carrio definió como "autoritario" no da para más.
No está claro si es que los Kirchner intentan mantener este formato como el único o si es que no conocen otros, y no están dispuestos a ensayar. La difícil situación de los bloques justicialistas en el Congreso permite pensar que, al mejor estilo de Carlos Menem, los Kirchner están dispuestos a hacer todo para evitar que los suceda un peronista.
Hay que ver los esfuerzos que hace el peronismo bonaerense por mostrarse en condiciones de disputarle el poder a la oposición. Los disidentes cantarían esa misma canción, como una forma de cotizarse ante las huestes personalistas de Unión PRO, pero el Matrimonio Presdiencial amenaza con contaminar todos los símbolos partidarios con una peste incurable.
La pelea con Clarín por los derechos de televisación del fútbol permiten hacer una doble lectura: quieren aparecer como los paladines de la izquierda y, en caso de que no puedan llevar a cabo sus planes más ambiciosos, ser víctimas de algún poderoso deleznable para el sector que pretenden representar.
Es presumible que, en caso de que sobrevivan a esta pelea con el Gran Diario Argentino, proviquen una crisis similar antes de diciembre.+)

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