Las nuevas maneras

  El discurso de Javier Milei para la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Argentino merece una reflexión sobre las nuevas maneras de hacer política. Es innegable que el Presidente tiene un estilo propio que se adapta sorprendentemente a las nuevas formas de comunicación política. Pero en esta oportunidad no está claro si su alocución acertará en el objetivo buscado. Porque 2026 no es un año electoral sino de construcción política y chisporroteo de los fuegos de artificio dificultan la conversación discreta y sosegada que requiere la negociación política, y porque además Milei presentó hacia el final de su hora cuarenta de exhortación algunos anuncios importantes que quedaron ocultos en esa parafernalia. Habló de "reformar la estructura institucional", que permitió especulaciones sobre una eventual reforma constitucional o tal vez se refirió, más sencillamente, a una serie de acciones que enumeraré a continuación. Impulsó reformas al Código Aduanero, al que pr...

No sumaron

La Presidente tenía una bala de plata para cazar a algún peso pesado con el cambio de gabinete. Pero los anuncios de ayer no incluyeron nombres destacados para obtener la confianza de los mercados, o altos representates de la política (de algún gobernador) o sectoriales, con la excepción relativa de la CGT, para acrecentar su peso político.
Se puede adivinar claramente la intención, ya anunciada el lunes 29 de junio por Néstor Kirchner, de profundizar el modelo. No hay ningún nombre que refiera a otra cosa que no sea populismo puro y duro. El propio ministro de Economía, Amado Boudou, a pesar de su preparación liberal no ha manifestado nada propio de esa ideología en su gestión en el Ansses; al contrario, fue la cara visible de la estatización de los fondos jubilatorios.
Los cambios incluyen la partida de un referente del pluralismo, José Nun, y su reemplazo por un peronista de la cultura, Jorge Coscia, que viene del duhaldismo. Aníbal Fernandez, Julio Alak y Diego Bossio, también tienen una alineación doctrinaria claramente justicialista de extracción alsinista y no ofrecen cambios de políticas en sus carteras. Al contrario. La salida de uno de los pocos ganadores del 28-J, Sergio Massa, parecería demostrar que los sentimientos, cuando son intensos, muchas veces nublan la vista.
El nombramiento de Mariano Recalde, de similar filiación política que los ya mencionados, tiene otro objetivo. A Hugo Moyano no le habían otorgado el nombramiento para el Ministerio de Salud, como venía solicitando, ni la posibilidad de nombrar al reemplazante del secretario de Transporte Ricardo Jaime. Inclusive, le nombraron a otra persona para administrar la caja de las obras sociales. Justo el día en que Eduardo Duhalde volvía de su miniexilio eleccionario, Hugo Moyano dijo que no tendría ningún problema en hablar con él. Es probable que alguna señal de alerta en el Cuartel General de Olivos haya apurado para la tarde de ayer la decisión que se venía masticando desde hacía algunos días en la intimidad presidencial.
Si no se pudo sumar a un representante de algún gobernador de peso o si simplemente no se intentó es una cuestión que intentaremos desentrañar en los próximos días. El daño es el mismo: el Gobierno perdió una oportunidad de oro para sumar apoyo político. Si la dejó pasar sería necio y una cosa seria; pero si ningún gobernador quiso sumar apoyo a esta gestión justicialista podría ser muy bgrave.+)

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