La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

El mejor hijo

Uno de los ministros del gobierno bonaerense tiene la teoría de que el gobernador, Daniel Scioli, siempre hizo de hijo aplicado. Hizo todos los deberes que le pidieron Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Pero el problema es que ahora se quedó huérfano o, peor aún, descubrió que el padre es su principal escollo. Y no sabe cómo proceder.
La situación de Scioli es un agravante de la difícil situación política que vive la Argentina. Porque se podía suponer que los Kirchner estaban esperando el auxilio de los gobernadores. Pero el torpe proceder del presidente en ejercicio del PJ no ayudó nada. Demostró una torpeza política importante.
Tampoco colabora el estilo presidencial. La renuncia de Ricardo Jaime, a una semana de comparecer en un tribunal que puede dictar su procesamiento, resulta una obviedad. En tiempos de fortaleza política, aplicar medidas en grajeas podía favorecer su comunicación: todos los días un gesto, un hecho, daban para llenar centimetraje periodístico y segundaje radiofónico y televisivo.
Pero en estos tiempos de carestía gubernamental, no alcanza con hablar de cosas que no sean reconocer la derrota. En este contexto, una sola renuncia -por otra parte, tan elemental- es poca cosa. Es más, si no da un volantazo el poder se le escurrirá en medidas puntuales aún cuando éstas vayan en la buena dirección; todo resultará insuficiente.
Clarín no dejó de remarcar la ratificación de Guillermo Moreno y algunos otros señalaron a Ricardo Etchegaray como un objeto de deseo (de venganza). Aníbal Fernández se apuró a anunciar su ratificación. Con el paso de los días no va a haber forma de dar una señal clara.
La Presidente intentó ganar tiempo en Honduras. Pero no pudo viajar. Para colmo, la gripe A se ha vuelto una epidemia política.
Mientras tanto, los gobernadores empezaron a caminar las pasarelas. Por el lado del postoficialismo, se los vio al patagónico Mario Das Neves y al sanjuanino Gioja. Los micrófonos buscan a Carlos Reutemann, pero éste no transmite grandes definiciones. Sin embargo, dos dirigentes peronistas han vuelto a recuperar brillo y estado atlético: Ramón Puerta y Juan Carlos Romero, quje en los últimos días recorrieron todos los despachos y mentideros posibles.
Parece apresurado decirlo. Pero si nadie le encuentra la boca al mate habrá que pensar más seriamente en Marzo 2010.+)

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