El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Presiones

Cumplido un mes desde las elecciones parlamentarias que terminaron con la derrota de Néstor Kirchner podemos sacar tres primeras conclusiones:
1) Aprovechando la excusa de las gripe A, el escrutinio final aún no ha concluído y se estima que podría resultar una derrota más pronunciada que la difundida el 29 de julio.
2) El Gobierno intentó negar la derrota durante mucho tiempo.
a) Hizo un enroque ministerial en el que castigó a los ganadores y premió a perdedores, amén de no sumar poder.
b) No se desprendió del lastre que no fuera el imprescindible. No alcanzó para oxigenar el ambiente. Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray siguen en sus cargos.
c) La consolidación de Hugo Moyano en la CGT tampoco ayudó a reconciliar a la gestión Kirchner con la sociedad. Además, tuvo un alto costo y, aún así, no garantiza la continuidad futura del camionero al frente de la central sindical.
d) El llamado al diálogo quedó malherido por las declaraciones del ministro de Justicia, Julio Alak, respecto de la negativa a introducir cambios en el Consejo de la Magistratura y el fallido anuncio de modificaciones en el Indek.
e) Las gentilezas de Néstor Kirchner para con Daniel Scioli comprometieron la gobernabilidad en la provincia de Buenos Aires entró. Scioli se debate entre el déficit y las cuasimonedas. Abrió el gabinete a los intendentes del Conurbano y sólo Baldomero Alvarez de Olivera aceptó el convite, en virtud de sus ambiciones para suceder a Scioli en el sillón de Dardo Rocha.
f) Kircher se mostró con Carta Abierta y cercano a las agrupaciones piqueteras, en claro desafío a la "vieja política" del PJ. Eso solamente puede profundizar el divorcio del ex presidente con el poder político.
g) Hubo que escuchar la misma cantinela de siempre: la postergada asunción de Cristina Fernandez. Lo único que se pudo observar en esta línea es un mayor protagonismo de la Presidente y de Aníbal Fernández, desplegando una muy acotada autonomía; y un llamativo silencio del Consorte Presidencial, que se parece más a ese silencio que anuncia el temporal.
3) Finalmente, se produjo lo que anticipamos. El diálogo sirvió para hacer algunas concesiones más o menos indoloras. La Presidente recibió a los bloques parlamentarios oficialistas y realizó una instrucción política, cosa muy extraña en esta administración. Como corolario, anticipó el envío de un proyecto que intenta disminuir los superpoderes al 5 por ciento. La oposición no tenía problemas en aceptarlos. Pero habrá que ver si esa venia se mantiene, a partir del crítico tratamiento mediático respecto de la medida. Mañana el Gobierno recibirá al Campo. Habrá que ver si continúan las concesiones, y hasta qué punto. No especulamos con la presencia presidencial en el acto de inauguración de la Exposición Ganadera.
Cuando se infundió mucha presión en un recipiente hay que prepararse para el momento en que se lo empieza a destapar.+)

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