Malvinas: una semana que puede ser clave

Puede ser que la semana que viene sucedan cosas importantes en la política internacional. La semana que viene será la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, un foro que en los últimos años pasó bastante desapercibido pero que esta vez coincide con unn in crescendo de declaraciones del presidente norteamericano, Donald Trump, que parecen perfectamente hilvanadas para que algo suceda. Es obvio que la cuestión Malvinas fuera algo que se podría resolver unilateralmente, por lo que la Argentina concurre anualmente a ese foro a pedir el apoyo de las naciones para instar a Gran Bretaña a negociar con la Argentina por la soberanía de las islas.  La inmensa mayoría de las veces, los Estados Unidos mantuvieron una posición de neutralidad afín a la postura británica. Pero a juzgar por la reciente declaración inesperada en favor de la reunificación irlandesa, ¿no se podría esperar un cambio en ese sentido? Visto con perspectiva cobran sentido las sospechas europeas de que la monarquía marroqu...

La pata gremial y la calle

El acto que organizó la CGT el jueves 30 de abril último para conmemorar el día del Trabajador debe haber sido una de las manifestaciones sindicales más importantes de los últimos años y uno destacado hecho político.
Haber decidido llenar la avenida 9 de julio, negar el uso de la palabra a todo funcionario del ejecutivo -y, particularmente, a Néstor Kirchner-, y no tener que lamentar ningún acto de violencia ni desmanes, es algo digno de mención. Más aún para quienes aún recordamos el reciente traslado de los restos mortales del Presidente Perón a la Quinta de San Vicente, y que terminó en una gresca entre camioneros y obreros de la construcción.
¿Qué quiso hacer Hugo Moyano? Veamos. La representación gremial se encuentra dividida en tres: CGT, CTA y CGT Azul y Blanca. El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que puso en duda el monopolio de la representación gremial activó a la segunda, la que orienta Hugo Yasky; aunque, curiosamente, la CTA se movilizó más que nunca y se distanció más del Gobierno al observar que lo que se prometía en voz baja no se convertía en un cambio de actitud oficial en la OIT ni en un cambio de carácter legal. La otra central opositora, la que se mantiene alineada al PJ Disidente, en cambio, no estaba muy activa en términos gremiales, pero presenta un futuro político promisorio de la mano de sus aliados.
Desde que se anunció la marcha del Día del Trabajador las negociaciones entre Moyano y Kirchner se tradujeron en beneficios en obras sociales y promesas electorales por parte del Gobierno. Los trabajadores llegaron a reclamar leyes y el propio hijo de Moyano pidió un ministerio para los trabajadores.
La maniobra de Moyano, además de propender a recuperar el protagonismo de la columna vertebral del movimiento justicialista, buscó adueñarse de la calle. Entonces Luis D'Elía anunció una marcha a la Plaza de Mayo para mañana. Una suerte de extorsión para forzar a Kirchner a que lo incluya en la lista del Frente Justicialista para la Victoria. Pero la palabra "justicialista" no está ahí por casualidad, y éso es lo que está intentando la CGT: el monopolio de la calle es del PJ, y no de los aliados circunstanciales.
La gresca gastronómica de ayer y la manifestación metalúrgica de hoy se encuentran en ese mismo terreno, el dominio de la calle.+)

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