La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

El caso Techint

La relación entre el empresariado y el Gobierno parece no tener retorno, luego de las nacionalizaciones empresarias en Venezuela.
Una vez más el emporio siderúrgico italoargentino volvió a ser noticia por su relaciones gubernamentales. Si antes lo era por su alineación al kirchnerismo, ahora lo es por su ruptura.
Pero causó gran impacto corporativo. El empresariado, que vió a las barbas de su vecino remojar, se solidarizó con los Rocca. Parecería ser más por temor que por otra cosa.
La Asociación Empresarial Argentina (AEA) y la Unión Industrial Argentina (UIA) fueron las que jugaron más fuerte. La Presidente salió a terciar por su parte acusando al Grupo Techint de ser nacional para cobrar y foráneo para depositar. No obstante, el episodio perjudicará sensiblemente las relaciones binacionales, ya que Hugo Chavez será aquí también mala palabra para los sectores empresarios y para la opinión pública.
Una novela que recién empieza. Algo se rompió en ese vínculo que supo ser beneficioso para ambas partes. Se copia a continuación la declaración empresarial.+)

Discriminación y estatizaciones atentan contra la
integración regional


La AEA reitera su posición en
cuanto que las inversiones de empresas argentinas en el exterior
-tales como las del prestigioso Grupo Techint en Venezuela- son
parte fundamental de la proyección internacional de nuestro país.
En tal sentido, AEA rechaza firmemente toda discriminación por
parte del Gobierno de Venezuela de las inversiones argentinas en
ese país respecto de las provenientes de otros países
latinoamericanos.
Asimismo, AEA considera oportuno señalar que los procesos de
integración económica se fundamentan en una fuerte corriente de
inversiones recíprocas, que establecen la dimensión productiva del
espacio económico común, diferenciándolo así de un mero acuerdo
comercial.
En tal sentido, toda economía cuya estrategia consista en la
estatización de empresas privadas es incompatible con un proceso
de integración económica genuino, como el que estamos
construyendo la Argentina y los otros países hermanos de esta
región.
Asociación Empresaria Argentina
27 de mayo de 2009

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