El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Ansiolíticos

El presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, lanzó ayer su candidatura a primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, en el Teatro Argentino de La Plata.
Esta evz buscó detener la locura autodestituyente: "Nos votaron hasta 2011 y seguiremos gobernando hasta entonces". Parecería que se acabó eso de "si perdemos, nos vamos". Tal vez las encuestas señalaban cierto entusiasmo popular como consecuencia de esa posibilidad.
Un muy bajo tono de voz que, por momentos llegó hasta los susurros, manifestó un cambio de estrategia. Como si hubiera percibido que la gente prefiere comportamientos más previsibles al griterío agresivo y amenazador.
Es que si no suma votos de la clase media, corre el peligro de que Francisco de Narvaez se afirme un poco más y lo supere, ya que todas las encuestas arrojan una mínima diferencia entre ambos.
Su discurso fue una defensa decidida de los logros de su gestión y el intentó por generar un temor a "volver a los 90". Pero su campaña es otra. A esta altura del partido, lo de Gran Cuñado parece favorable a los deseos del oficialismo; las pintadas de la JP Descamisados a once locales de Clarín no parecen ser lo que son.
Lo que es más evidente es la campaña sucia. Todo el episodio de la efedrina, desde el llamado a declarar como por la acusación de Mario Segovia contra el juez Faggionatto Marquez, así lo revelan. La marcha de los taxistas también, aunque es muy riesgosa; la gente lo lee con tanto detalle estas manifestaciones.
La economía también aparenta haber encontrado un piso.
Una dosis de ansiolíticos nos calma toda esta locura que hemos vivido en los últimos tiempos. Tapa los síntomas pero no nos cura de aquello que los provocaron.+)

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