El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Hormigueo

A pesar de que ha habido mucho ruido en la pólítica, poco es lo que efectivamente ha cambiado en los últimos días.
El Panradicalismo discute su unidad a costa de la incorporación de independientes. Lo que suma con Ricardo Alfonsín en el segundo puesto de la lista de candidatos a diputados nacionales lo pierde con la salida, entre otros, de Mario Llambías. El campo se alineará, en la provincia de Buenos Aires, con Unión PRO.
Se erige Julio Cobos como el nuevo referente radical. A costa de Elisa Carrio, de Margarita Stolbizer. Pero Cobos no es ni será candidato; ellas, si. El Vicepresidente de la Nación puede ser el próximo presidenciable o quien se haga cargo de una cada vez más pervisible crisis institucional. Pero el resultado electoral de 2009 no está en sus manos, ni en las de la UCR, sino en las de la Coalición Cívica. ¿Será la última elección de esa alianza?
El kirchnerismo sigue atónito. Se ha paralizado tratando de sacar rédito en la división de la oposición. Sin embargo, su apoyo electoral sigue firme en torno del 25 por ciento de los votos; la Coalición no sale del diez y Francisco de Narvaez aparece pisándole los talones y con muchas chances de seguir creciendo.
El peronismo, que observa el proceso, empieza a negociar condiciones de rendición. Los caudillos que no se habían pasado de bando negocian con Unión PRO listas de candidatos pseudo opositores para no perder las mayorías en los poderes legislativos, que podrían comprometer su gobernabilidad.
La marcha es silenciosa e imperceptible, como el paso de la caravana de hormigas que devoran las plantas en cuestión de días.+

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