El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Tapado y Retador


De esa forma se denomina, en la jerga burrera, al caballo por el que nadie paga un peso pero que sorprende en la recta final. Nos referimos a Francisco “el Colorado” de Narváez, un dirigente que venía muy de atrás, sin una buena calificación por parte de los conocedores, de los mentideros ni de sus compañeros de actividad política, pero que ha logrado sorprender.
Los candidatos que suenan temprano tienen el problema de las expectativas excesivas. De Narváez trabaja hace muchísimo en este proyecto, pero nadie o muy pocos confiaban en su éxito. Otra es la situación de Mauricio Macri, a quien la gestión le está pesando mucho para posicionarse de cara al 2011.
Los pasos en falso dados por de Narváez con Carlos Menem en 2003 y con Roberto Lavagna en 2007, y sus desentendimientos con el favorito del espacio, Mauricio Macri, conspiraban contra su pretensión de éxito electoral.
Sin embargo, el Colorado es un empresario al estilo americano: un tipo de manual. Leyó y ejecutó. Le salió mal las primeras veces; se le veía la pata a la sota; se lo adivinaba y sonaba a falsete, o se lo veía venir. Hasta que encontró un buen manual y, con tanto ensayo previo, la maniobra le salió bien.
Con humildad, mucho trabajo y seriedad, aceptó el lugar que le tocó jugar en 2007 y se preparó para que el 2009 lo deje en puertas de un objetivo asequible: la gobernación bonaerense.
El viernes último fue nominado como primer candidato a diputado nacional por una alianza que reúne al PRO, a su Unión y al peronismo disidente. El contrincante virtual, Néstor Carlos Kirchner. Hay encuestas que los dan en una suerte de empate técnico y muy por encima de Margarita Stolbizer; otras que lo dan liderando las compulsas.
Si Kirchner no presenta batalla, todos van a pensar que se borró y su poder se esfumará de un momento para otro; knock out técnico. Si se presenta y pierde, la debilidad va a ser mayor; knock out en los primeros rounds (ya que adelantó la elecciones con la intención de ganarlas). La derrota es ahora, para colmo, un escenario posible. Esto le asigna a de Narváez un título impagable que, en el box, es el de retador.
Los resultados electorales dependen, en gran medida, de la forma en que se los lea. Con los medios cada vez más enfrentados, en virtud de la política oficial de relaciones con la prensa, el oficialismo tiene todos las chances para que la lectura reconozca la importancia del principal distrito del país, de una combinación de derrotas o éxitos, de la pérdida de bancas o de la aparición de nuevas figuras estelares, como el Colorado o Gabriela Michetti; o, en última instancia, el fraude.De a poco, el peronismo ha encontrado en Unión PRO un nuevo polo de poder y el paulatino abandono de las filas oficialistas vaciarán de poder a la estructura gubernamental.+)

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