Como dice el Eclesiastés, no hay nada nuevo bajo el sol.
Esta semana, el Gobierno deberá hamacarse para que no le desactiven el decreto 70/23 en el Congreso y tuvo que transar con la limitación a la venta de tierras a extranjeros. Uno se imagina al Javier Milei arquero más que al Presidente.
Le costará más concesiones a los gobernadores aliados, a los que ya les venía pidiendo apoyo para derogar las PASO, presupuesto y otras leyes; ellos tendrás razones para excusarse de lo que más quieran desprenderse.
Es como un juego de ingenio -como los crucigramas, el Scrabble- en los que las piezas pueden parecer que tienen muchos usos pero que solo se pueden funcionar para un solo uso.
Los gobernadores, en cambio, empiezan a ver que se les despeja el camino electoral en sus territorios, ahora que el Gobierno está tan comprometido con ellos y no podrá disputarles electoralmente el poder local.
Mientrtas, Milei viajó por quinta vez en el año a los Estados Unidos. Se ata al poste de la nave que mejor lo contiene: la americana.
Al contrario, Eurasia muestra una escena bien diferente: varias capitales de Europa con sus calles tomadas por los Estudiantes recuerdan más al 2001 porteño que a las mejores postales y los árabes acuden a la alianza militar con Turquía y Paquistán para repeler el terrorismo hutí.
Deberá ser el único en agradecerle a Dios la afección pulmonar que probablemente postergue la visita papal a la región, porque le da un aire fundamental al Gobierno y hasta tanto no se realice le garantiza motivos de distracción popular adicionales.
Las internas partidarias aún no arrojan mayores novedades tampoco. Hay más ruido que candidaturas. No se sabe, siquiera, si los outsiders finalmente lo serán; o si, como en el caso de Daniel Hadad, ya empiezan a dar señales de cautela más que de lanzarse.+)

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