Tal como lo advertimos desde marzo, pasan los días y la situación política aclara pero muy lentamente y nos encontramos ahora en el momento en que los distintos sectores políticos seleccionan sus preferencias para correr en las elecciones de 2027.
Se trata de una serie de castings que antes se realizaba a nivel partidario y en el ámbito de las convenciones partidarias. Ahora son las pequeñas facciones o espacios intra o interpartidarios apalancados en instrumentos de poder -partidario, financiero, comunicacional, político- para alinearse detrás de un candidato.
Pero son pocos los que se han asomado por la pasarela. De un lado tenemos al Presidente, que ha manifestado su voluntad de ser reelegido. En ese mismo espacio se percibe una ambición presidencial en su principal espada parlamentaria, la senadora Patricia Bullrich, y en Mauricio Macri, que lo sostiene a su ex ministro de Economía, Hernán Lacunza. Se podría decir que las chances se distribuyen en ese mismo orden según sus posibilidades. Un poco más a la derecha se encuentra la actual Vicepresidente, Victoria Villarruel, que no ha manifestado nada en sentido electoral pero que se mueve con mucha soltura en la vidriera.
Del otro está el peronismo. Desde un sector más radicalizadamente populista, con el actual gobernador bonaerense Axel Kiciloff a la cabeza; seguido por un kirchnerismo que no se anima a pronunciarse por ningún candidato, y seguido por el último ex candidato presidencial, Sergio Massa, que se ofrece como prenda de unidad. También en ese orden. No obstante, fuera de ese espacio, pero más hacia la izquierda está la zurda que pega sin guantes, Myriam Bregman, que dispersa parte de ese voto.
Estos son los dos sectores no logran convencer a los moderados, que no quieren pertenecer a ninguno de los dos bandos. Pero que mayoritariamente está seguro de no querer volver para atrás. Al pasado populista. Por eso es que rechazó a las propuestas muy opositoras a Milei. Pero los candidatos que podrían seducirlos aún se mueven tímidamente. Daniel Hadad, por ejemplo, hizo un acto con olor a campaña pero con mucho de su propia empresa, con lo que no se podría decir que quienes lo acompañaron apoyen un proyecto político. El pastor Dante Guebel, que se mostró mucho hace unos meses, ha desaparecido de escena. El único que suena con cierta firmeza es Jorge Brito, aunque sigue sin dar señales claras de ser candidato el año próximo.
Mientras tanto, el Gobierno Nacional y las provincias aprovechan para afinar sus demandas mutuas en negociaciones que se van saldando en cuidadosos proyecto en el Congreso, en donde las espectacularidades no funcionan. Y así seguirá durante septiembre y octubre, porque tras esta primera tanda de leyes habrá que votar el Presupuesto.
Todos coinciden en que habrá que esperar a noviembre para que empiece a saberse qué puede pasar en 2027.
Mientras tanto, y tal como hemos anunciado muchas veces ya, habrá que esperar a lo que Milei y Donald Trump preparen en el Atlántico Sur, que puede cambiar la suerte electoral.+)

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