El peronismo busca reinventarse

En un tiempo en que los partidos parecen haber perdido incidencia política, las tribus herederas de Juan Perón buscan un restyling para mejorar sus oportunidades de cara a la renovación presidencial de 2027, con la pesada carga de la última gestión de Alberto Fernandez como recuerdo más reciente en el imaginario popular. En sus orígenes, Perón consideraba que el sindicalismo era la columna vertebral de su movimiento. Los obreros constituían la base de la sociedad y se nucleaban en una instancia de representación de tercer grado en la Confederación General de los Trabajadores (CGT), mayormente alineada en el peronismo. En la actualidad, la informalidad divide por mitades a la población argentina y las recientes crisis económicas crearon un nuevo segmento de representación, los movimientos sociales, que representan principalmente a los desocupados, que tienen afinidades políticas variadas aunque hay una mayor presencia de la izquierda; los informales, por su parte, se autoperciben como a...

Paciencia

La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales. 

En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027.

Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento. 

Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan:

Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel, que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nucleadas en ACIERA donde lo sindican como un discípulo del pastor Giménez, un exitoso telepredicador que sucumbió por un escándalo familiar. Tiene todos los condimentos de ser un Milei parte II en cuanto que es disruptivo y que no pertenece a entidad partidaria ni a corporación alguna. Está rodeado principalmente por las viudas del líder libertario -tal como se reconoce a los compañeros de ruta despedidos por Milei- y algunos sindicalistas, ya que Guebel está alineado en los Estados Unidos a los demócratas con alguna llegada al ex presidente norteamericano Barak Obama.

Mauricio Macri: el ex presidente no se lanzó pero lanzó el globo de ensayo de una eventual candidatura al reactivar a su partido, el Pro. Dejó trascender que repetiría el experimento de Juntos por el Cambio con el gobernador santafesino Maxi Pullaro, lo que fue desmentido desde la Gobernación. En el Pro se dice que el candidato muleto sería el empresario automotriz Guillo Dietrich.

Provincias Unidas: los gobernadores aquí nucleados deslizan mayoritariamente que irían por sus reelecciones, aunque no se descarta que el cordobés Martín Llaryora insista con un proyecto dentro del peronismo federal o de centro, ni que Pullaro opere algo desde el radicalismo, que ahora controla a través del intendente de Venado como presidente. El entrerriano Rogelio Frigerio tendría chances, pero pondría mucho en juego para un temperamento prudente como el suyo. Habrá que hacer qué hace el chubutense Nacho Torres, que podría jugar dentro del Pro con chances de volar alto.

El peronismo analiza una interna abierta (PASO) que pueda licuar al gobernador Axel Kiciloff, que sería el candidato natural. El diputado Miguel Pichetto se puso de celestino y se juntó con el propio gobernador, con Cristina e impulsa a un tapado, que coquetea con aterrizar en la política: el banquero Jorge Brito, flamante ex presidente de River Plate.

Por el momento, esto es lo más significativo. Pero cabe considerar que el Gobierno se mantiene saludable en materia de índices de aprobación (40 por ciento), aunque la población manifiesta públicamente cansancio por el ajuste y el empobrecimiento naturalmente derivado. Una protesta de colectiveros -un lock out ante subsidios impagos- recalentó el ambiente social. La gente tuvo que tardar una hora más para llegar a sus casas. Más aún, se empieza a ver gente del conurbano que duerme en las calles del centro porteño de noche para ahorrarse el transporte; calles que están menos saturadas debido al aumento del combustible.

En este sentido, no sorprende que el Presidente haya apelado a un mecanismo muy infrecuente en él: pidió paciencia. "Están por venir los mejores 18 meses de la Argentina", remató el ministro de Economía con tono sorpresivamente electoral en el Summit de la American Chamber of Commerce (Amcham), por donde desfiló el gabinete nacional. Muchos recordaban como un deja vu la apelación a los brotes verdes que anunciaba el gobierno de Macri.+)

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