El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Previsibilidad más allá del domingo


Entramos en la recta final, sin que se pueda adivinar el resultado.

Hay muchos factores que aún pueden alterar el curso de los acontecimientos: el comportamiento de los mercados, el declaracionismo frenético de Donald Trump, eventuales nuevas revelaciones de corrupción y/o narcotráfico acerca de candidatos de cualquier lista, el clima, el estallido de una guerra, un atentado o  lo que sea.

Dicen que, cuando se sufre un traspié, lo más importante es cómo se lo toma uno. En este caso, hay miles de argumentos que el Gobierno puede ofrecer para un resultado malo o regular; la cuestión es si se va a conformar con el resultado que sea o no. Porque este Gobierno, que hasta hace poco estaba soportado en tres personas, ahora está basado en una: el presidente Javier Milei, cuyos antecedentes psicológicos son dignos de consideración para una circunstancia como ésta.

Pareciera estar preparándose porque Milei ya se encontró con Macri y, desde la derrora electoral del 7 de septiembre, obtuvo el apoyo parlamentario de algunos viejos aliados tanto en el tratamiento de la ley que le quita la facultad de gobernar con DNU's como en evitar la interpelación a importantes funcionarios de su gobierno, incluyendo a su polémica hermana.

Además, ya se permitió revelar que hará cambios en su gabinete y que implicará responsabilidades para el asesor Santiago Caputo y sería lógico que también se prevean los reemplazos en Seguridad y en Defensa, puesto que Patricia Bullrich y Luis Petri se han presentado a candidaturas para cargos a las que difícilmente no accedan.

Por muchos motivos también podemos suponer que habrá algún tipo de devaluación y que la suerte de la Argentina estará muy atada a los deseos de los Estados Unidos. Tengamos en cuenta los evidentes intentos de fua de los escenarios conflictivos y continentalización que Donald Trump parece procurar. Y eso puede deparar gratas sorpresas para nuestro país, y no solamente ataduras pesadas.

Volviendo al inicio podríamos decir que no se sabe qué puede pasar el domingo próximo, pero que el futuro mediato está relativamente trazado.+)

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