El cuarto triunfo de Lula

El triunfo de Lula da Silva en el balotaj merece algunas consideraciones en cuanto al impacto sobre la Argentina de Javier Milei. La primera es el pragmatismo de Milei, que es tanto como el idealismo que se desprende de sus expresiones. En sus casi tres años de gobierno, la relación comercial entre la Argentina y Brasil no solamente  no se contrajo sino que se mantuvo o hasta creció. Más aún, a pesar de sus expresiones contra los proteccionismos, la mitad del intercambio se debe al mercado automotriz. Para ilustrarlo vale aclarar que lo mismo puede decirse de la relación con China, que se mantuvo en volúmen y mejoró en materia de saldo favorable. Si Milei es pragmático, mucho más es lo que puede decirse de Lula, que es un clásico exponente de la dirigencia socialdemócrata europea. Por más que durante este último período se lo vio más descentrado, en la campaña y en el mensaje de anoche emitió señales inquívocas de que en el venidero su vicepresidente, Geraldo Alkmin -un experimenta...

Efecto salvífico


La muerte del Papa Francisco tuvo para Javier Milei un efecto salvífico.

El Presidente estaba en un brete. Encaraba una semana con desafíos cambiarios y políticos, en muchos casos autoinflingidos el del campo, que trinó cuando de mal modo los conminó a malvender su producción antes de que volvieran a subir las retenciones.

Hacía mucho que el campo no se identificaba tanto con un presidente. Para colmo, el gobierno libertario cargó sobre sus espaldas todo el peso del superávit fiscal; porque a otros sectores les ofreció el RIGI o hasta les mantuvo las subvenciones, tal el caso fueguino. Al campo, les prometió una rebaja de retenciones que ya anticipó que será breve y escasa. 

Por otro lado la estabilidad cambiaria debería haber venido paulatinamente acompañada por la rebaja del costo argentino. Pero no: se acható el dólar y ahora hay que esperar que nación, provincias y municipios, bajen impuestos, mejoren la infraestructura y aceiten la admimistración.

Nunca un trato más injusto. Por eso es que habrá que esperar al 30 de junio, cuando venza el plazo de la rebaja de las retenciones para ver si el Gobierno insiste y, en pleno año electoral, parece dispuesto a reflotar la peor pelea que tuvo el campo, que fue la de la 125 contra Cristina Fernández de Kirchner.

Montados a esa crispación, la oposición que quería dejar de ser amigable los forzaba a una investigación por el caso $LIBRA y había quienes querían interpelar al Jefe de Gabinete.

Por eso decimos que la Semana Santa y posterior Pascua de Jorge Bergoglio tuvo un efecto salvífico y fue para Javier Milei "un trozo de eternidad", como cantara Alejandro de Michele.

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