La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Efecto salvífico


La muerte del Papa Francisco tuvo para Javier Milei un efecto salvífico.

El Presidente estaba en un brete. Encaraba una semana con desafíos cambiarios y políticos, en muchos casos autoinflingidos el del campo, que trinó cuando de mal modo los conminó a malvender su producción antes de que volvieran a subir las retenciones.

Hacía mucho que el campo no se identificaba tanto con un presidente. Para colmo, el gobierno libertario cargó sobre sus espaldas todo el peso del superávit fiscal; porque a otros sectores les ofreció el RIGI o hasta les mantuvo las subvenciones, tal el caso fueguino. Al campo, les prometió una rebaja de retenciones que ya anticipó que será breve y escasa. 

Por otro lado la estabilidad cambiaria debería haber venido paulatinamente acompañada por la rebaja del costo argentino. Pero no: se acható el dólar y ahora hay que esperar que nación, provincias y municipios, bajen impuestos, mejoren la infraestructura y aceiten la admimistración.

Nunca un trato más injusto. Por eso es que habrá que esperar al 30 de junio, cuando venza el plazo de la rebaja de las retenciones para ver si el Gobierno insiste y, en pleno año electoral, parece dispuesto a reflotar la peor pelea que tuvo el campo, que fue la de la 125 contra Cristina Fernández de Kirchner.

Montados a esa crispación, la oposición que quería dejar de ser amigable los forzaba a una investigación por el caso $LIBRA y había quienes querían interpelar al Jefe de Gabinete.

Por eso decimos que la Semana Santa y posterior Pascua de Jorge Bergoglio tuvo un efecto salvífico y fue para Javier Milei "un trozo de eternidad", como cantara Alejandro de Michele.

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