El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

La vigilia


Desde hace casi un mes y medio, cuando sucedió el caso Libra, que el Gobierno va de tropiezo en traspié. Todo -básicamente, la salida del cepo cambiario, de la que depende la economía para despegar- está supeditado al monto que acuerde el Fondo Monetario Internacional que asignará a la Argentina para poder conseguirlo.
No se puede decir que al Gobierno le esté yendo mal, ya que la inflación permanece baja, Diputados avaló el DNU del acuerdo que necesitaba y los índices de aprobación popular permanecen altos. 
Peeeeeero... dicho de otra forma también podríamos decir que el nivel de aprobación descendió, que la inflación no llega a perforar el dos por ciento mensual y que peligra la aprobación de los piegos de los dos candidatos oficialistas para la Corte Suprema.
Para colmo, en este blog venimos sosteniendo que el oficialismo aspiraba en esta elección absorber y coptar al Pro; sin embargo, en este contexto, no pudo lograr mayores fugas partidarias y tuvo que contentarse con una alianza.
La situación se mantiene bien. La posición del Gobierno es firme. Pero todo parece estar supeditado al acuerdo con el FMI.+)

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