Desde hace casi un mes y medio, cuando sucedió el caso Libra, que el Gobierno va de tropiezo en traspié. Todo -básicamente, la salida del cepo cambiario, de la que depende la economía para despegar- está supeditado al monto que acuerde el Fondo Monetario Internacional que asignará a la Argentina para poder conseguirlo.
No se puede decir que al Gobierno le esté yendo mal, ya que la inflación permanece baja, Diputados avaló el DNU del acuerdo que necesitaba y los índices de aprobación popular permanecen altos.
Peeeeeero... dicho de otra forma también podríamos decir que el nivel de aprobación descendió, que la inflación no llega a perforar el dos por ciento mensual y que peligra la aprobación de los piegos de los dos candidatos oficialistas para la Corte Suprema.
Para colmo, en este blog venimos sosteniendo que el oficialismo aspiraba en esta elección absorber y coptar al Pro; sin embargo, en este contexto, no pudo lograr mayores fugas partidarias y tuvo que contentarse con una alianza.
La situación se mantiene bien. La posición del Gobierno es firme. Pero todo parece estar supeditado al acuerdo con el FMI.+)
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