El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Fuck you!

 

El deterioro de las instituciones políticas no empezaron con el "fuck you" de Marcela Pagano ni van a terminar con el grosero megáfono con el que interrumpió al presidente de la Cámara de Diputados, que de honorable ya no le queda nada. Tampoco con el meolodrama de Lisandro Almirón y Oscar Zago. Lo que hay que preguntarse es hasta cuándo la gente va a querer sostener este sainete. Si el propio Congreso no cuida las formas ni argumenta en favor suyo, no nos extrañemos con que un día alguien proponga cerrarlo.

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