Milei: segunda fase

El presidente argentino Javier Milei obtuvo su primer logro político luego de haber sido ratificado en las urnas, en las elecciones de medio término, en octubre. La Argentina no tenía un presupuesto aprobado por ley desde Noviembre de 2022, cuando el presidente era aún Alberto Fernandez. Esta votación le permitió revalidar su capacidad de gestión, ya que logró lo que ningún gobierno no peronista pudo desde el retorno a la democracia de 1983: obtener una mayoría en el Senado; y en solo dos años logró también la primera minoría en Diputados. No se trata de votos propios, de los que suma muy poco en ambas cámaras, sino un conglomerado de bloques y minibloques que le permiten sentarse a negociar cómodamente con aquellos que le dan el quórum. No cabe duda de que Milei es un perro verde, una mosca blanca, porque es un referente de ideas que hasta hace muy poco eran minoritarias en la Argentina y que logró, con una dialéctica purista, una gestión altamente pragmática. No tiene ningún prurito ...

Un años


No, no es un error de tipeo: faltando poco más de un año para que termine el gobierno de Alberto y Cristina Fernández, debido a las dificultades que tendrán que enfrentar, el 10 de diciembre de 2023 parece una fecha aún muy lejana.

El empoderado Ministro de Economía, Sergio Massa, parece un cirujano en cuyo quirófano instrumentistas, enfermeros, anestesiólogos y técnicos quirúrgicos, discuten a viva voz y hasta violentamente qué instrumentos le suministrarán en función de la intervención que ellos realizarían. El cirujano intenta mantener la calma y realizar la operación que quiere ejecutar, pero necesita convencerlos para que colaboren; si no lo consigue, consensúa e improvisa cambios. Consulta si están todos los elementos para realizar esas modificaciones pero, mientras los demás discuten, avanza igual porque sabe que la anestesia no dura un siglo y que hay que controlar las delicadísimas variables vitales del paciente.

Volvamos a los hechos reales. El Presidente, ajeno a la inestabilidad de la situación política, económica y social, accedió al ingreso de Massa a su gabinete, con un Ministerio de Economía reconstituído, pero se reserva el control del Banco Central.

La Vicepresidente es su principal oponente, con críticas que resultan demoledoras. Parece más preocupada por conservar su reputación que por salvar el Gobierno, cuya suerte no está decidida. Sus presentaciones públicas han perdido impacto. El circulo rojo comprende que Cristina tiene una importante cuota de poder, pero que la famosa lapicera está disputada entre el Presidente, ella y el Ministro de Economía. Y no hay nada más peligroso que una conducción compartida, especialmente cuando la situación es crítica y los conductores tienen diferencias sustanciales entre ellos.

El cuadro económico es delicado. El colchón producido por el dólar soja dió un respiro a las reservas, pero ya se extinguió. ¿Habrá otro dólar soja? ¿Cuánto aire les dará? ¿y una vez acabado ese soplo, qué? Para colmo, la sequía reducirá sensiblemente el futuro ingreso de divisas. Harán falta tomar decisiones que la Vicepresidente y aparentemente también el Ministro anticipan que no desean. ¿Devaluarán? ¿Renunciarán? ¿y si llegaran a renunciar, qué?

La idea de que el Mundial y luego las vacaciones adormilarían a la población tendría sentido si no coincidiera con una fuerte recesión que se empieza a hacer sentir, como el calor estival. Para colmo, el verano, de cabotaje para la inmensa mayoría de la población, se disputará a billete limpio las mejores plazas nacionales. Hay un futuro inmediato de malestar social, con ingresos que empiezan a ser insuficientes y pueblan los comedores los últimos días del mes.

Las encuestas reflejan escasa expectativas en torno de las elecciones. No les preocupa las PASO. Los elementos más formados temen por las opciones disruptivas, pero existe un 20 por ciento de la población que ya migró a Netflix, de acuerdo con la categoría con la que Isonomía identifica a aquellos que ya no creen que haya un cambio posible. La esperanza no estriba más en la alternancia entre las fuerzas mayoritarias; hay un importante porcentaje de la población que compra el sambenito de "la casta" que impuso el discurso de Javier Milei.

Si el escenario económico es el expuesto más arriba, ¿cómo se supone que debería evolucionar el escenario electoral? Las figuras con mayor intención de voto, los halcones, hoy parecen ser indigeribles para sus palomas aliadas. En tal caso, parecería repetirse la atomización de candidaturas del 2003, en las que triunfó Carlos Menem y en las que Ricardo López Murphy llegó a liderar las encuestas a escasas dos semanas de las elecciones. Es imposible vislumbrar con nitidez el futuro que se esconde más allá de la bruma producida por el calor.

Con el pronóstico reservado, habrá que pasar el verano.+)


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