Gobierno reloaded

La salida de Manuel Adorni permitió a Javier Milei recargar las baterías del poder gubernamental. No solamente porque se desprendió de un lastre que había frenado el impulso de aprobaciones en el Congreso de las tan necesarias reformas que exige su administracin, sino que empezaba a hacer peligrar la gobernabilidad debido a una eventual moción de censura contra el Jefe del Gabinete de Ministros. También le permitió desmarcarse de la madrina de Adorni, de Karina, la hermanísima, y reinvindicar al mismo tiempo al asesorísimo Santiago Caputo, que logró meter un vocero y un Secretario de Medios afines, además de un reemplazo aceptable para Adorni. Diego Santilli tiene muñeca política como para reconstruir el tejido de poder con los gobernadores, al menos tanto como deseé el Presidente. Los mercados saludaron su llegada y la presencia masiva de gobernadores en su jura ministerial.  Asimismo, las palabras de Santilli referidas a retomar la acción transformadora del gobierno brindaron un ...

La Argentina de Tato Bores



    La descomposición del Estado Nacional es un fenómeno visible y tangible para cualquier ciudadano en la Argentina y en el mundo.

    Pero a nosotros nos interesa nuestro país. Sus notas constitutivas están todas desvirtuadas. Una de las más visibles es el monopolio legítimo de la fuerza. La marcha piquetera impuso, con orden y disciplina, su rigor sobre la cada vez más pequeña masa de trabajadores. Los policías, como suele pasar en estos casos, custodiaron a los manifestantes para que puedan impedir el normal desplazamiento de los habitantes y eventualmente ser agredidos por quienes quisieran hacer justicia por mano propia ante la ausencia de sanciones.

    Hablando de justicia, los magistrados se ocuparon de ilustrar con otro caso esta situación cuando la Corte Suprema de Justicia se apersonó en una juntada nacional de jueces federales para señalar a otros por la justicia que ellos no imparten contra los narcotraficantes.

    “Hace falta decisión política”, dijo Ricardo Lorenzetti, el mismo día que la jueza que había detenido a los camioneros por extorsión tuvo que pedir licencia cuando el cristinista Leopoldo Moreau le pidió el legajo para verificar si no se había excedido en sus funciones. Algo parecido le tocó explicar a la fiscal Goyeneche, cuya acusación contra el exgobernador Sergio Uribarri casi le cuesta más a ella que a él.

    Otro elemento constitutivo del Estado es la moneda, que solamente en abril su valor se vio afectado por una inflación del seis por ciento. Al mismo tiempo, oficializaba el aumento de tarifas y el Presidente hacía esfuerzos ingentes para que sus funcionarios ejecuten sus órdenes. Es que los miembros de la alianza gobernante juegan al Gran Bonete. La Vicepresidente a cargo del ejercicio de la Presidencia habla de lo que habría que hacerse como si no hubiese sido responsable de la coyuntura y el presidente de la Cámara de Diputados exhibe a sus economistas para probarse el traje de Juan Carlos Pugliese.

    La soberanía territorial estuvo en dudas ayer en la ciudad que gobierna la oposición. Pero también en los dominios mapuches, en donde el Estado protege a quienes niegan su existencia y desprotegen a los que pretenden construirlo.

En el día del Himno Nacional trascendió un extraño homenaje en la Cancillería, en cuyo frente se colgaron banderas de colectivos sociales flanqueando a la Argentina. Parecería que homenajear a los símbolos patrios ya no es tan importante. Recordemos que la cultura es una de las patas fundamentales de una nación.

    Podríamos seguir pero, ¿qué sentido tiene? Todos los días leemos en los diarios noticias sobre un país que ya es parte de la historia y que aún no sugiere lo que será en el futuro.

La frase



"Nosotros no aprobamos que (el corte de calles) sea total, porque eso dificulta a otros trabajadores"
De Emilio Pérsico sobre las marchas callejeras de trabajadores desocupados.

El personaje


    La jueza María Eugenia Maiztegui vino a despabilarnos cuando logró el encarcelamiento de los camioneros que utilizan métodos extorsivos desde la crisis de 2001 para conseguir mejoras para sus asociados aún cuando comprometan la existencia de los dadores de carga. Sea poca capacidad o por falta de coraje, pocos habían conseguido lo que ella logró. Hasta que un oligarca mayor que el propio Hugo Moyano, el diputado cristinista Leopoldo Moreau, logró atemorizarla al punto de tener que pedir licencia.

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