Las nuevas maneras

  El discurso de Javier Milei para la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Argentino merece una reflexión sobre las nuevas maneras de hacer política. Es innegable que el Presidente tiene un estilo propio que se adapta sorprendentemente a las nuevas formas de comunicación política. Pero en esta oportunidad no está claro si su alocución acertará en el objetivo buscado. Porque 2026 no es un año electoral sino de construcción política y chisporroteo de los fuegos de artificio dificultan la conversación discreta y sosegada que requiere la negociación política, y porque además Milei presentó hacia el final de su hora cuarenta de exhortación algunos anuncios importantes que quedaron ocultos en esa parafernalia. Habló de "reformar la estructura institucional", que permitió especulaciones sobre una eventual reforma constitucional o tal vez se refirió, más sencillamente, a una serie de acciones que enumeraré a continuación. Impulsó reformas al Código Aduanero, al que pr...

6,7,8


En las dos semanas que pasaron desde el último panorama podemos concluir que el festival de frases continúa, que perjudica a la economía y que el daño inflingido no es inconsciente.

Aquella frase de la vicepresidente Cristina Fernández (“que te pongan una banda y que te den el bastón no significa que tengas el poder”), en un acto internacional, fue un acto deliberado, como se puede observar en el video completo. La división del bloque, con la excusa de obtener la banca por la primera minoría en el Consejo de la Magistratura, no fue otra cosa que la ratificación de esa voluntad.

Hay quienes escucharon a Máximo Kirchner, el hijo vicepresidencial, decir que iba a hacer todo lo posible para impedir que el crecimiento económico catapulte al presidente Alberto Fernández a la reelección. Si non e vero e ben trovato. Todo lo que el Frente de Todos está haciendo es para evitar que la Argentina tras la relativa estabilidad que le ofrece el acuerdo del FMI pueda aprovechar la circunstancia internacional favorable a nuestra economía.

Por eso aquel meme referido al 6,78 de la inflación de marzo que remite al programa televisivo adulador del kirchnerismo, aplica también a la cuenta de diez que realiza el árbitro cuando un boxeador está en la lona.

Pero el Presidente sigue tercamente su plan y permanece, al estilo de Daniel Scioli, en el Frente de Todos y no da la espalda a su socia. Pone la otra mejilla, tal vez esperando que el Papa se sensibilice y acceda a bautizar a Francisquito.

Como en Kramer versus Kramer, la principal batalla es interna. Todo lo que sucede por estos días hay que leerlo en esa clave. Es como si Alberto dijera a Cristina: "si caigo yo, caemos los dos". Por eso el tractorazo de hoy, a pesar de lo importante que fue como manifestación, será relativamente intrascendente. Porque no cambia el curso de los acontecimientos. No mejora ni empeora el derrotero del gobierno ni dirime la interna opositora. Solo sirvió para el desahogo de una población que asiste desolada ante el espectáculo dantesco que ofrece el oficialismo..

Para colmo, los funcionarios del Gobierno Nacional, con ánimo suicida, se suman al aquelarre. Piden cambios de gabinete que, a juicio del Presidente, lo aislarían aún más. ¿Cuándo se le ocurrió al Ministro de Seguridad tratar de evitar que los tractores ingresen a la Capital, en donde gobierna un referente de la oposición? "No sueñen con entrar a la ciudad con los tractores", amenazó Aníbal Fernández, haciendo lo imposible para estar en el recuadro de frase de la semana.

Pero esos lugares no se asignan por capricho. Presentemos atención a la frase y al personaje. Recordemos que el 1 de octubre de 2021, al ser designado presidente de la Corte, anticipamos de Horacio Rosatti: "No descartaría que antes que después notemos su presencia como cabeza del Poder Judicial". En un período en el cual los tres socios de la alianza oficial que ocupan las tres principales magistraturas nacionales, la Corte pudo recuperar su lugar constitucional. +)

La frase

"Ahora lo que tengo que pensar es en el cambio de pañales"

Del presidente Alberto Fernández tras el nacimiento de su hijo Francisquito.

El personaje

Más allá de las especulaciones en torno del mismo, el nacimiento de un hijo presidencial es algo realmente excepcional en la historia argentina. No así en la política. Muchos políticos han optado por la paternidad en los últimos años con evidente provecho marketinero. Pero la importancia de Francisquito se potencia por la circunstancia de su llegada al mundo. La sorpresiva frase presidencial, volviendo a la metáfora del boxeo, fue un clinch; se llama de esa forma al momento en que un boxeador abraza a su oponente para descansar, recuperar aire y controlar la energía para lo que queda del round. Sus amigables socios políticos le dieron un día de descanso, a pesar de la cantidad de proyectos en favor de extensas licencias por paternidad que sus adláteres han presentado, y el Papa no festejó la idea de llamarlo como él quiso llamarse ni dio señales de que vaya a recibirlo, ni a bautizar a su hijo; más aún, habiendo recibido largamente al ministro camporista Wado de Pedro, apeló a una indisposición física para evitar recibir al Canciller, que se dio a conocer en forma simultánea con la entrevista que brindó al columnista del diario La Nación, Joaquín Morales Solá. ¿Qué será de la vida de estos chicos tan expuestos, como Francisco o Antonia?

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