El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Meter bala


  La incertidumbre continúa. Nadie sabe qué hará el Gobierno porque, más allá de lo que manifieste, se estiman poco sus capacidades de gestión. El 60 por ciento de la población la considera inexistente.

  Si este Panorama tuviera que pronosticar, diría que el dólar San Fernando (entre 197 y 202) podría agitarse el día después de las elecciones. Pero resulta imposible que el Gobierno no busque, a cualquier precio, un acuerdo con el FMI con el aval tácito o explícito de sus aliados y de la oposición, que aquiete las aguas en el corto o mediano plazo.

  Lo cierto es que el resultado de las PASO se profundizará aún más. El Presidente, adrede o no, trabajó para eso. En este Panorama hemos hablado de los secesionismos del 2001. Ahora fue el propio Alberto Fernández el que expulsó a Córdoba de la Argentina. Inexplicable, inimaginable. ¿Cómo rapiñaría un senador de esa provincia para alcanzar el objetivo de retener el control de esa Cámara? Imposible.

  Por si eso era poco, el asesinato cruel del kiosquero de Ramos Mejía terminó por alterar los ánimos. El #Basta de Juntos sonó afinado en esa ópera. Los amarillos matanceros amenazaron con quemar la comisaría y la bonaerense reprimió. ¿Qué va a hacer la próxima vez que se encuentre a “los conocidos de siempre” haciendo de las suyas? ¿los va a apresar para que la Justicia los libere, o los va a “resolver” para evitar otra situación como la referida?

  Volviendo al 2001, en 1999 el candidato a gobernador bonaerense Carlos Ruckauf triunfó en las elecciones prometiendo, entre otras cosas, “meter bala” a los delincuentes. Ahora es José Luis Espert quien invitó a que "transformemos en un queso gruyere a un par de estos delincuentes”. Mal no le debe haber ido porque luego sugirió aplicar la misma terapia a los agitadores pseudo mapuches.

  Difícilmente el oficialismo logre la tan deseada mayoría en el Senado provincial, puesto que las secciones que eligen senadores son la primera, la cuarta, la quinta y la séptima. Habrá que ver cómo encara el gobernador Axel Kicillof el final de su gobierno. ¿Querrá, podrá o sabrá negociar con la oposición para obtener las leyes y los acuerdos necesarios, o preferirá morir con las botas puestas? ¿Será ésta una referencia literal o figurada?

  En Chile se empieza a destacar un candidato de raíz alemana por la UDI, el partido pinochetista. Para los chilenos, el alemán es distinguido, como en Brasil. Los liberales en la Argentina recorren el mismo camino. El diario La Nación pide la condena para los Montoneros y las voces, otrora minoritarias, que defendían a los militares procesados por causas relativas a los 70, pasan a ser respetados referentes como Victoria Villarroel, la que secunda a Javier Milei.

  La derechización está servida. Acá y en Europa. La derechización xenófoba está de moda. Llamémoslo “que se vayan todos” o peor aún. Los tiempos cambian.

  ¿Qué hará Cristina con el Senado si no obtiene la mayoría, tal como se prevé? ¿Qué hará la probable nueva primera minoría con la Presidencia de la Cámara de Diputados, que está tercera en la línea de sucesión? ¿La reclamará? 

  Los dos años que quedan hasta el final del mandato Fernandista parecen un siglo.+)

La frase


El personaje


La ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, referente del ala halcón del Pro, de cuño liberal, parece ser quien -sin ser candidata- está en mejores condiciones para capitalizar la situación. Es imaginable que todo lo que otrora la perjudicó, hoy la favorezca.

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