El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Los jóvenes turcos

Esta semana coinciden dos episodios importantes para Turquía: el genocidio armenio y el centenario del establecimiento de la Gran Asamblea Nacional, que llevó a la presidencia de ese cuerpo a Mustafá Kemal, Ataturk.

Desde el siglo XIV el Imperio Otomano creció sistemáticamente hasta fines del siglo XVII. A partir de ahí comienza una decadencia que termina de eclosionar en la Primera Guerra Mundial.
La principal versión acerca de la causa del genocidio armenio por parte de los turcos fue justamente la acusación contra esa nación -que estaba bajo su dominio- de no colaborar con el esfuerzo bélico.
Cinco años después, los llamados jóvenes turcos liderados por Ataturk consagraron con la asamblea el deseo de modernizar a su país.
Nuevamente, la historia daría vuelta una página que dejara tanta sangre derramada.+)

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