La Malvinización

  El presidente Javier Milei habló ayer a los argentinos por la cuestión de Malvinas, un asunto que viene elevando su volumen en los últimos meses. Lo hizo en cadena nacional, un recurso habitual en Milei pero que está más vinculado a circunstancias extraordinarias, tales como pudieron haber sido las propias de aquella guerra que enfrentó a la Argentina con Inglaterra por la recuperación de las islas en 1982. En ese tiempo se los llamaba comunicados, que Charly García inmortalizó en su canción "No bombardeen Buenos Aires", compuesto en aquellas circunstancias. Aún cuando la causa de Malvinas es transversal a todos los argentinos, lo que es llamativo es que Milei haya utilizado muchos recursos del nacionalismo en su discurso. Es cierto que no es la primera vez que lo hace; pareciera que intenta retener a los votantes que le aportó su compañera de fórmula Victoria Villarruel.  Pero en este caso podría haber otro motivos. Porque es como si hubiera forzado la marcha de un proceso...

Los jóvenes turcos

Esta semana coinciden dos episodios importantes para Turquía: el genocidio armenio y el centenario del establecimiento de la Gran Asamblea Nacional, que llevó a la presidencia de ese cuerpo a Mustafá Kemal, Ataturk.

Desde el siglo XIV el Imperio Otomano creció sistemáticamente hasta fines del siglo XVII. A partir de ahí comienza una decadencia que termina de eclosionar en la Primera Guerra Mundial.
La principal versión acerca de la causa del genocidio armenio por parte de los turcos fue justamente la acusación contra esa nación -que estaba bajo su dominio- de no colaborar con el esfuerzo bélico.
Cinco años después, los llamados jóvenes turcos liderados por Ataturk consagraron con la asamblea el deseo de modernizar a su país.
Nuevamente, la historia daría vuelta una página que dejara tanta sangre derramada.+)

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