Paciencia

La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales.  En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento.  Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan: Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel , que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nuclea...

4ta víctima: la apertura indiscriminada

La pandemia del coronavirus se cobró otra víctima: la apertura indiscriminada.
En los últimos años la cuestión migratoria se había impuesto en la agenda. El muro de los nortemaericanos para contener a sus vecinos del sur fuera de sus fronteras, las naves de inmigrantes que surcaban el Mediterráneo para desembarcar en las costas europeas, los hermanos latinoamericanos que venían a Buenos Aires, los porteños que se iban a Europa y a Estados Unidos, mientras los italianos que salían para Suiza y los franceses a Canadá, como decíamos el 15 de enero último con la nueva ola emigratoria.
Las imágenes de comfort y de vida fácil atrajeron a la gente del campo a la ciudad, otros lo hicieron buscando trabajo o salieron de un pueblo chico a una ciudad.
Se vieron algunas consecuencias en Europa: comportamientos tercermundistas, como las protestas de los chalecos verdes, el terrorismo protagonizado por connacionales o el populismo, que invadió a los Estados Unidos y a las principales economías del mundo; un populismo, por su parte, curiosamente xenófobo.
La globalización se terminó de configurar de este modo como un fenómeno de hipermovilidad acelerado e histérico, sin raíces ni memoria, en búsqueda de la felicidad quimérica distrazada de comfort.
Cuando ya era impensable la vuelta atrás, un suceso imperceptible a los sentidos -el Covid_19- provocó terror. La gente interpuso barreras invisibles entre sí, aún a corta distancia, dado el contagio por contacto y agradeció la recomendación de la cuarentena. Hubiera sido mucho peor si esta pandemia hubiera sido de contagio aéreo.
Rápidamente se reimpuso el control fronterizo aún en donde no existían fronteras, como en algunos pueblos y ciudades, que hicieron barricadas para aislarse; el transporte de media y larga distancia se frenó en casi todo el mundo, y el de corta funciona en forma parcial.
Las fronteras económicas se mantendrán lo más cerrada que puedan mucho tiempo más para que la producción de mercancías vuelvan a generar trabajo e ingresos; y éstos, el consumo que la economía necesita para reactivar la rueda.
Las megalópolis, que ya tenían claro que no son sustentables y que deben reducir su densidad poblacional, deberán acelerar los procesos que se pretendían hacer en forma levemente forzada a una relocalización proactiva.
Nuestro país debe revisar su desarrollo territorial. No debe seguir creciendo megacefálico. Necesita equilibrar su dimensión respecto del interior. Si no lo hacemos nosotros, lo harán otros.+)

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