Adorni declaró

El jefe de Gabinete de Ministros de la Nación presentó su tres meses demorada declaración de bienes y brindó una entrevista televisiva. No fue bien recibida por la opinión pública. Es lógico. En primer término, porque la demora en su presentación ya era elocuente; segundo, apeló a explicaciones poco sólidas y de difícil trazabilidad, y porque usó argumentos válidos en campaña y desde el llano, pero débiles desde el gobierno. Pero al presidente Javier Milei es le alcanza, porque lo que necesitaba era que se cierre esa incertidumbre. Los costos políticos ya los pagó. Sería poco razonable que, después de haberlo aguantado tanto, lo termine soltando. Excepto que le haya perdidio la confianza. Pero sabemos que en el modo de construcción política de Milei, la JGM no es una pieza que cedería a un tercero, y propios le quedan pocos. Lo hubiese cambiado de una cuando fue el espisodio de los aviones si fuera, como expresa públicamente, por la reelección; pero si va por un solo período, en la med...

2da víctima, la democracia representativa


El coronavirus terminó de producir una transformación cultural que se venía insinuando, la democracia directa.
Los avances de la tecnología que acercan a las personas produjeron un efecto concreto en el relacionamiento, su desintermediación. El ciudadano ahora no necesita acudir a otras personas para que pidan por él, salvo en cuestiones cuya técnica los excede. Pueden hacerlo en forma directa por medio de las redes sociales.
Más aún, la inteligencia artificial permite procesar grandes volúmenes de información, de modo que se puede comprender lo que se dice taxativamente y también lo que quieren significar.
No hace falta reunir multitudes en Plaza de Mayo para manifestar el acuerdo o desacuerdo con el inquilino de turno de la Casa Rosada, cuando uno puede expresar lo que quiere sin salir de casa.
La capacidad de ejercer una comunicación mucho más directa de la que soñaron Juan Perón, Winston Churchil, Adolf Hitler y Benito Mussolini a mediados del siglo XX, tiene el mismo riesgo de entonces: la manipulación de las masas.
De allí que a uno le preocupen los abucheos y cacerolazos contra "los políticos". Porque la república depende de ellos para ejercer el balance del poder, para garantizar la transparencia de los actos de gobierno, para controlar las finanzas públicas, para resguardar la privacidad de las personas.
Ciertamente, no todos los políticos son iguales. Hay mejores y hay peores. Además, los sistemas políticos siguen respondiendo a las viejas estructuras de acción partidaria. Esa debería ser la principal preocupación de la ciudadanía porque la libertad es la que está en juego.
Los compartamientos masivos, tales como la condena o la consagración popular, son peligrosos para la república porque las cosas muchas veces no son blancas o negras. Las generalizaciones producen injusticia. Porque, como dice el refrán, el diablo mete la cola en los detalles.
La democracia puede pasar de ser representativa a ser plebicitaria, pero lo que necesitamos es resguardar la república.+)

Comentarios