Un mensaje para los inversores

Para analizar las política siempre debemos distinguir entre los deseos personales y aquello que haría que un país sea elegible para invertir. En este último terreno, es importante registrar lo que pasó entre septiembre y octubre del 2025 cuando después de haber perdido por 14 puntos en septiembre en las elecciones bonaerenses, el oficialismo se impuso un mes y medio después en ese mismo distrito por un punto y medio en las elecciones nacionales. El mensaje de las urnas fue muy claro: la gente no está bien, pero no quiere volver al pasado.  Se podría decir que cuando votó a Javier Milei en 2023 y aún dos años después los argentinos decidieron votar a favor del equilibrio fiscal -no gastar más de lo que se gana-, en contra de resolver los problemas con emisión monetaria -entendió eso de "la maquinita"-, que no necesita más de intermediario para acceder a los beneficios sociales -en referncia a los gerentes de la pobreza de los movimientos populares-, en rechazo de toda correcci...

2da víctima, la democracia representativa


El coronavirus terminó de producir una transformación cultural que se venía insinuando, la democracia directa.
Los avances de la tecnología que acercan a las personas produjeron un efecto concreto en el relacionamiento, su desintermediación. El ciudadano ahora no necesita acudir a otras personas para que pidan por él, salvo en cuestiones cuya técnica los excede. Pueden hacerlo en forma directa por medio de las redes sociales.
Más aún, la inteligencia artificial permite procesar grandes volúmenes de información, de modo que se puede comprender lo que se dice taxativamente y también lo que quieren significar.
No hace falta reunir multitudes en Plaza de Mayo para manifestar el acuerdo o desacuerdo con el inquilino de turno de la Casa Rosada, cuando uno puede expresar lo que quiere sin salir de casa.
La capacidad de ejercer una comunicación mucho más directa de la que soñaron Juan Perón, Winston Churchil, Adolf Hitler y Benito Mussolini a mediados del siglo XX, tiene el mismo riesgo de entonces: la manipulación de las masas.
De allí que a uno le preocupen los abucheos y cacerolazos contra "los políticos". Porque la república depende de ellos para ejercer el balance del poder, para garantizar la transparencia de los actos de gobierno, para controlar las finanzas públicas, para resguardar la privacidad de las personas.
Ciertamente, no todos los políticos son iguales. Hay mejores y hay peores. Además, los sistemas políticos siguen respondiendo a las viejas estructuras de acción partidaria. Esa debería ser la principal preocupación de la ciudadanía porque la libertad es la que está en juego.
Los compartamientos masivos, tales como la condena o la consagración popular, son peligrosos para la república porque las cosas muchas veces no son blancas o negras. Las generalizaciones producen injusticia. Porque, como dice el refrán, el diablo mete la cola en los detalles.
La democracia puede pasar de ser representativa a ser plebicitaria, pero lo que necesitamos es resguardar la república.+)

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