Paciencia

La mala reacción que tuvo el Presidente ante la Asamblea Legislativa dificultó el planteamiento de una agenda de gobierno para 2026 y anticipó los tiempos electorales.  En forma coincidente irrumpieron denuncias contra el jefe de Gabinete sobre dádivas y un nivel de vida difícil de justificar, que contrasta con su prédica en un momento en que la economía se hace sentir en los bolsillos de los argentinos. Durante dos semanas se dispararon críticas que destruyeron al que sonaba para ser el principal candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Tras cartón, se anunció un índice inflacionario de marzo, que dio un salto que puso muy incómodo para el gobierno: 3 por ciento.  Naturalmente, empezaron a circular versiones de proyectos presidenciales para las elecciones de 2027, entre los que se cuentan: Un exótico pastor evangélico, Dante Guebel , que vive en California. No es reconocido como miembro de las iglesias evangélicas tradicionales en la Argentina nuclea...

Decían que era aburrido


La muerte del ex presidente Fernando de la Rúa nos obliga a reflexionar acerca del rol de los más destacados representantes de las clases medias en la política del corriente siglo.
Es evidente el paralelo que tienen los gobiernos de la Alianza y de Cambiemos, pero intentaremos especificar esas similitudes.
En primer término, se trata de dos gobiernos de coalición; en el primer caso, entre el radicalismo, elementos peronistas y referentes emergentes de la sociedad, mientras que el actual es un gobierno liderado por una fuerza nueva -que vino a canalizar algunas de esas expresiones sociales emergentes-, el radicalismo y algunos peronistas. Digamos, coincidencia.
Ambos debieron su éxito principalmente al marketing político. La campaña del recientemente fallecido fue tan espectacular que podría decirse que sobreestimó las capacidades de esa administración en las expectativas del público. Tal vez su mayor logro fue eso de "Dicen que soy aburrido...", pero no fue lo único. Por su parte, "si, se puede" y el tono electoral de la campaña norteamericana Barack Obama contaminó la comunicación de un exitismo que no se tradujo en los hechos del actual Gobierno Nacional.
Otro elemento similar fue la preeminencia de la figura presidencial por sobre las estructuras partidarias; los entornos fundamentalmente juveniles y el desplazamiento de las estructuras partidarias en el proceso de toma de decisiones. Al radical lo rodearon los del Grupo Sushi capitaneado por sus hijos Aíto y Antonio; al ingeniero, la juventud peñista del PRO. Tanto el PRO como el radicalismo estuvieron marginados como partidos de la conducción política.
En ambos gabinetes pudo verse más ministros técnicamente destacados que figuras de la política tradicional.
En materia de gestión, ambos quisieron hacer continuismo económico de éxitos que ya habían dado todo lo que tenían para ofrecer: la Alianza con la Convertibilidad y Cambiemos con el gradualismo.
También es cierto que ninguna de las dos administraciones nacionales se caracterizaron por ser corruptas; al contrario, contrastaron en este ítem con sus contendientes.
Finalmente, ambos fallaron en la construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas y sociales. Tal vez, el macrismo fue más acertado que su antecesor y es a eso que le debe el llegar a término su período.
Podríamos seguir analizando puntos de coincidencia, pero creo que los enunciados aquí son suficientes.
Deteniéndonos específicamente en Fernando de la Rúa, a pocos días de su fallecimiento, podríamos decir que dedicó su vida a la política. Fue diputado y senador de la Nación, primer Jefe de Gobierno porteño y presidente de la Nación.
Me resulta providencial que el Señor lo haya llamado a su presencia un 9 de julio.+)

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