El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

La independencia


Tucuman juró el 21 de julio de 1916 la independencia proclamada el día 9 anterior.

La Gaceta afirma que "el Congreso envió un oficio al gobernador intendente de Tucumán, coronel Bernabé Aráoz en el cual expresaba que, declarada la Independencia el día 9, era todavía necesario “un vínculo más fuerte, un compromiso particular”, que manifestase más vivamente la voluntad de los ciudadanos de “defender hasta con su sangre el rango y carácter de una Nación libre e independiente”.
El 21 acudió “con todas las corporaciones” a la sala del Congreso, a prestar el juramento de la Independencia. Asimismo debía tomar las medidas “para que todos los ciudadanos de cualquier clase que sean, las milicias y habitantes de la campaña, lo presten igualmente de su parte en el día y lugar que V. S. señalare”. El mismo diario asegura que acudieron con el gobernador Aráoz, el general Manuel Belgrano y sus oficiales, “cuerpo municipal, clero secular, comunidades religiosas y demás corporaciones de esta capital, con un crecido número de ciudadanos de todas clases del Estado.

Este relato sirve para recordar el precio que tenía para esas poblaciones la declaración de la independencia nacional. El Congreso quería asegurarse de ellos eso de "juremos con gloria morir".
En nuestro tiempo es realmente extraordinario que alguien exponga su vida por un proyecto colectivo. El mandato imaginario es tener mejor vida, y tenerla ya; si conviene, migrando, más allá de lo que le suceda a nuestros compatriotas. "Yo puedo, Yo me salvo". Otros prestan su apoyo a quienes impulsan cambios políticos, pero como lo quieren inmediatamente lo hacen con histerismo: prestan y retiran el apoyo tan rápidamente que es imposible construir nada serio y, si no es serio, entonces fracasa.
Algunos dirigentes piensan que, por esa conducta, es que hay que buscar el favor popular para luego embarcarlos en cualquier empresa sin previo aviso.
De esto se desprende que la liquidificación social posmoderna dificulta a la democracia la procuración del bien común. Porque es impensable defender el proyecto nacional sin comprometer recursos para eso. Pero los recursos normalmente se asignan a la satisfacción electoral, que tiene otras urgencias.
Por esto creo que la soberanía está directamente relacionada con la educación en valores.+

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