Brasil: 250 años de tensiones

Tengo una mala noticia: no fue de casualidad; no fallé cuando viniste y tú no quisiste fallar, cantaría Coti Soroquín en ese hitazo  que canta sobre una relación casual.  Así es, no fue de casualidad. Este 1 de agosto van a ser 250 años desde que Carlos III de España decidió crear el Virreinato del Río de la Plata para poner un freno al avance portugués sobre lo que actualmente es la República Oriental del Uruguay. El rey español puso su capital en Buenos Aires, justo frente a la llamada Banda Oriental. El puerto de agua barrosa y de escaso calado era la salida al Atlántico más recomendable para las mercaderías americanas que debían enviarse a la Metrópoli. Pero también empezaba a ser muy visitada por los contrabandistas ingleses. Además, la joven urbe se había convertido en la ciudad más populosa y dinámica del nuevo virreinato. La mala noticia aquí es que el presidente Javier Milei desestimó los 40 años de esfuerzos por la paz regional -que también derivó en beneficios econó...

Matador

Foto: Cronista.com
Hoy comienza a disputarse la Copa del Mundo en Rusia.
Un 14 de junio hace 40 años Mario Alberto Kempes, “el Matador”, hacía los dos goles a Polonia en Rosario -nos habían ganado en la edición anterior- y nos proyectaba hacia la primer conquista argentina en la historia de los mundiales.
Para quienes éramos chicos, esos recuerdos son imborrables. Gritamos, sufrimos y reímos y, por un momento, todos tiramos para el mismo lado, a pesar de que para muchos el término "Matador" significara algo terrible por esos días.
El deporte, como las bellas artes, pueden construir puentes hacia donde parece imposible llegar; y, entre los deportes, el fútbol es pasión de multitudes.
Que esto sirva para matizar los sentimientos de los muchos que hoy quedamos desgarrados por el resultado de la votación en Diputados en favor de la Legalización del Aborto y para quienes eso del "Matador" cobra nuevamente otro significado.
Aprendamos a perdonar, a dar vuelta la página y a amar a nuestros hermanos por sobre todas las cosas.
Que el fútbol no sea solamente un divertimento, una distracción, sino el motivo para encontrarnos con nuestro prójimo y, más allá de las diferencias, dejarnos confundir en un abrazo.
Dios quiera que, en los próximos días, podamos volver a gritar todos juntos "¡Vamos, Argentina!"

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