Adorni declaró

El jefe de Gabinete de Ministros de la Nación presentó su tres meses demorada declaración de bienes y brindó una entrevista televisiva. No fue bien recibida por la opinión pública. Es lógico. En primer término, porque la demora en su presentación ya era elocuente; segundo, apeló a explicaciones poco sólidas y de difícil trazabilidad, y porque usó argumentos válidos en campaña y desde el llano, pero débiles desde el gobierno. Pero al presidente Javier Milei es le alcanza, porque lo que necesitaba era que se cierre esa incertidumbre. Los costos políticos ya los pagó. Sería poco razonable que, después de haberlo aguantado tanto, lo termine soltando. Excepto que le haya perdidio la confianza. Pero sabemos que en el modo de construcción política de Milei, la JGM no es una pieza que cedería a un tercero, y propios le quedan pocos. Lo hubiese cambiado de una cuando fue el espisodio de los aviones si fuera, como expresa públicamente, por la reelección; pero si va por un solo período, en la med...

El Reino del Principito

El 6 de abril de 1943 se publicó por primera vez El Principito, de Antoine de Saint-Exupery.
El Principito era un extraterrestre que se encontró con el narrador en el desierto, en donde había caído su avión. El libro intercala diálogos en un peregrinar entre espacial y desértico, en el que surgen fragmentos tan valiosos como éste que distingue el amor del querer: “Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón”.
Es natural encontrar un ejemplar del Principito en cualquier biblioteca. Recomendamos su relectura.
Recientemente un empresario sin antecedentes literarios, Alejandro Roemmers, en un gesto que merece ser destacado, escribió el El Regreso del Principito para destacar los valores que allí quedaron registrados, como cuando dice: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.+)

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