El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Concluyó la transición

Las elecciones del domingo 22 de octubre fueron un momento de bisagra:
1. El Gobierno logró concluir la transición y consolidar su poder.
2. Si bien en este blog creemos que el sistema de partidos políticos que rigió en el siglo XX ya no está vigente, el resultado electoral terminó por barrer la última remora del pasado: el peronismo, tal como lo conocimos terminó definitivamente de existir.
3. Como sucedió con la transversalidad en la primera elección que enfrentó el kirchnerismo, es muy probable que Cambiemos se transforme como alianza. La salida de escena de Ernesto Sanz y su reemplazo por Mario Negri pareciera indicar el carácter parlamentario que tendrá la actual coalición de gobierno.
4. La consolidación de la troika del poder en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires también supondrá el establecimiento del eje del poder a nivel geográfico.
5. Recién ahora podremos observar lo que el presidente Macri quiere efectivamente ejecutar como plan de gobierno.
6. Salvo que se presente un cisne negro, el PRO parecería proyectarse a seis años más de gobierno, como mínimo.
7. La oposición quedará en manos del cristianismo.
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