El arrebato

El manejo del tiempo es una variable cuya incidencia en política es decisiva. De la misma manera que una receta de cocina no se limita a contar con los ingredientes precisos sino que requieren para elaborar un plato, además de respetar un procedimiento determinado y, según recomendarían las abuelas, un momento exacto para su cocción, en la política hay que tener poder, los atributos visibles del poder y saber utilizarlos en el momento exacto de modo tal de no forzar el proceso y fallar en la consecución de los objetivos. Pero, tal como solemos insistir, al presidente Javier Milei no le agrada la política y, por más que entienda acabadamente cómo funcionan sus mecanismos, no siempre dispone de la paciencia que requiere este complejo arte. Dijimos en nuestra última columna que tenía una gran oportunidad con la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso para establecer una agenda de profundas transformaciones. Pero Milei prefirió tensar con la oposición y convertir un año de gestión...

Caza mayor

Como venimos comentando, los temas de actualidad van abandonando la economía y centrándose en la institucionalidad, seguramente por impulso del Gobierno.
Aunque es difícil pensar que haya sido el oficialismo quien haya motivado a la Iglesia, en su Asamblea Plenaria, a pedir el diálogo para cerrar las heridas derivadas de la guerra fraticida de los 70 que antecedió por horas al fallo sanador de la corte Suprema de Justicia por el cual se aplica el 2x1 también a los crímenes de lesa humanidad, con lo que pone fin a quince años de revolver la herida de las desapariciones y los crímenes del terrorismo.
Tampoco parece un acto oficial el ataque al fiscal Fernando Cartasegna, que investiga la corrupción policial bonaerense en La Plata (vaya coincidencia), ni la denuncia de Campagnoli contra el comisario capitalino Potocar.
Sin embargo es probable que el principal instalador de temas, que es el Gobierno, apunte sus cañones a la guerra contra las mafias sobra la que piensa apoyar el peso de la campaña electoral de este año.
Tal vez por eso se anticiparon a producir el enroque en la Procuración General del Tesoro.
Es que hay muy poco para ofrecer en materia económica. El presidente Macri lo reconoció ayer en Santa fe, al inaugurar un Metrobus: "no es sostenible" el déficit fiscal sin corregir la coparticipación federal. Mientras que el ministro Dujovne aportó que tampoco puede hacerse una reforma fiscal que no sea gradual. Ergo, la oferta económica es de ajuste más o menos abrupto.
La ciudadanía puede conformarse con salir a cazar corruptos.+)

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